domingo, 10 de julio de 2011

Brazzaville – Jetlag Poetry

Teclear en el google Brazzaville o David Brown nos dará principalmente dos bloques de resultados: Capital del Congo y saxofonista de Beck, respectivamente. Eran los tiempos de "Odelay" y "Midnite Vultures" y siempre será recordado primeramente por su participación en esos discos que por haber dado a luz siete maravillas escondidas tras el nombre de Brazzaville y una, no menos preciosa, firmada en primera persona, todas ellas delicadas colecciones de canciones delicadas.

Cuando el resultado de la búsqueda es el perseguido nos encontramos con un grupo multicultural e internacional, diferente en cada disco, cuyo líder y verdadero espíritu del proyecto es un californiano que un buen día lo dejó absolutamente todo para trasladarse a Barcelona y, desde ahí, recomponer la banda, esta vez con músicos locales y americanos que, como él, decidieron cruzar el charco. Definen por ahí su música como “noir tropicalia”: con miembros procedentes del Zaire, El Caribe, España y Estados Unidos, lo más socorrido es imaginarse sus coordenadas cerca de los paralelos tropicales, acertar con la predicción es cuestión estadística. Y la estadística se cumple más o menos en los primeros álbumes pero... pero yo quisiera colocarlo entre el canalla de Willy DeVille y la clase de Leonard Cohen, la de quien a partir de "I’m Your Man" combinó la guitarra española con los sintetizadores, la sensibilidad con la ironía, el vals con el rock, la bossa, el pop, el flamenco, y siempre detrás de la poesía de sus letras. Y lo veo como a Elliott Murphy, exiliado en Europa, cambiando Paris por Barcelona, o como a Mike Scott, rodeado de diferentes músicos cada vez, publicando discos en solitario o respaldado por una banda mutante, siempre con el mismo fin: sacar a la luz las canciones de David Arthur Brown.

Hacía tiempo que un solo álbum no monopolizaba mis oídos, durante días, casi en exclusiva, "Jetlag Poetry" me ha acompañado paseando, conduciendo, volando... en casa se adueñó del equipo y en la calle del mp3, es un disco para escuchar al amanecer (“Some days”) y al ponerse el sol (“3Jane”), en los días luminosos (“Pillow from home”) y en los grises (“Ash cloud”); canciones que hubieran sido éxito en boca de Serge Gainsbourg (“Downtown boyz”), canciones que valen por un álbum entero de Belle & Sebastian (“Your motion says”), o por las que David Bowie volvería a la carretera (a él rinden tributo con la versión de “Moonage Daydream”, convertida en nana, una alucinación espacial que con sólo dejarse llevar por los violines te sumerge en el mundo de los sueños); un disco para escuchar en soledad o en compañía, preferiblemente en buena compañía, lleno de matices para descubrir y para compartir; la sensibilidad de sus letras, la belleza de sus melodías, para disfrutar, para dejarse llevar, desde la caricia de “Rather stay home” hasta llegar a “Caspien see”, estamos en las orillas del Mar Caspio, pero ese acordeón podría sonar en cualquier puerto del Mediterraneo, en cualquier puerto de cualquier lugar.

Me había propuesto comenzar el artículo describiendo el término “clase”, al menos intentarlo, no se me ocurría mejor forma de presentarles a Brazzaville y su nuevo disco, sobrado de eso que yo entiendo por clase, elegancia, dulzura, seducción, pero... es frustrante, las palabras y los sentimientos corren por caminos diferentes. Lo bueno que tiene la música es que por mucha palabrería que utilicemos (o en el extremo opuesto quedándonos tontamente sin palabras), una vez escuchada, es imposible que nos den gato por liebre. Por mucho entusiasmo que derrochemos, el empeño será baldío si la canción no produce el efecto prometido. ¿Cogemos un atajo?


Me los presentaron una tarde de verano: conduciendo camino de casa, en radio 3 estaban entrevistando a un tipo amable, educado y cercano que se expresaba en castellano no sin dificultad. Estaba promocionando el que ahora es su antepenúltimo disco, "East L. A. Breeze". Hace de ello como cuatro o cinco años y recuerdo vagamente que hablaron del éxito de que gozaba la banda en Rusia y de “Star Called Sun”, la particular versión que hicieron del grupo ruso Kino (el siguiente álbum incluyó una colaboración con los también rusos Minerva: “The clouds in Camarillo”), y el por qué de bautizarse con el nombre de la capital del Congo (no recuerdo la respuesta, si es que la hubo). Y me veo hablando conmigo mismo (en cuestiones musicales casi nunca tenía interlocutor) y diciéndome –“¡Hostia!, estos tíos tienen clase”. Le sigo dando vueltas a la palabrita, quizá cada uno tengamos un concepto diferente de lo que significa, más relacionado con la química que con la física, ya saben, como el amor: ese algo que nos hace ver un no se qué en determinadas personas, en determinadas conductas, en determinadas músicas, que les hacen especiales y, mejor aun, que nos hace a nosotros sentirnos especiales también. Brazzaville tienen ese no sé qué, no es que sea muy diferente a nada ya escuchado anteriormente, se trata de que su música me hace sentir diferente a mí, especial, para que nos entendamos: en la puta gloria.

Brazzaville está dedicado a la idea ingenua de que el mundo es un lugar hermoso lleno de maravillas. Creemos que existe otra realidad, justo debajo de la superficie de nuestro mundo de vigilia, en la que todo está bien. Esta es la verdadera realidad para nosotros. Estamos comprometidos en convertir el mundo que nos rodea en un lugar con menos miedos ayudando a los demás siempre que nos sea posible. Nos encanta tocar música y soñamos con tener un barco que navega sobre aceites recorriendo los siete mares haciendo nuevos amigos y comiendo bacalao salado y mangostán. (www.brazzaville-band.com)

Estos soñadores han publicado el mejor disco del año.

4 comentarios:

  1. I could see clear through your eyes
    Que bonito, Joseph Arthur y Brazzaville el descubrimiento para mi del verano! gracias

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  2. hola. a mí tmb me han gustado, es una delicia/joyita. además, muy bien explicado. y me gusta eso de 'los viajantes sin coche'.. muy metafórico
    gracias por compartirla.

    pues.. fíjate que algo -no sabría decir el qué- me recuerda vagamente a James. Y es verdad que tiene una ingenuidad/honestidad muy entrañable; Tmb podría llevar a esos 'nichos' como Counting Crows, Broken Social Scene...

    Respecto a lo de qué es 'la clase' muy de acuerdo con lo que proporciona o provoca. interesante.

    por cierto, sabes que en una road trip pue pude hacer por California, al más American style, David Bowie acompañó muchos de los paisajes..??!! tiene gracia... me llevo buen sabor de boca de este post.

    Y sigo volviendo por aquí. chao! saludosssss

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  3. Hola
    Tan solo felicitarte . El blog es extraordinario .
    Hace unos meses en una guardia buscando cosas
    sobre llore cole por bromen récord encontré tu blog .
    Un blog de música indi de un tío de Santoña !!!
    Yo veraneo en Santoña desde que nací hace ...bueno mas de 40 años .
    Desde entonces te sigo y no me pierdo ninguna entrada
    Lo he recomendado mucho , y hasta no primo santi ha intentado averiguar quien eras .
    Lo dicho , sigue con este proyecto , a mi me has proporcionado muy buenos momentos .
    A ver si nos vemos este agosto por el pueblo .
    Abrazos

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  4. No suelo contestar a los comentarios, en contadas ocasiones, y esta merece ser una de ellas. Supongo que nos habremos visto mil veces, cruzado nuestras miradas sin conocernos ni posiblemente reparar el uno en el otro. Yo también veraneo en Santoña desde hace más de 40 años, bueno, me he saltado algún verano pero lo compenso con los otoños, las primaveras y los inviernos. No estaba acostumbrado a que nadie me felicite por mis méritos en esta jodida vida pero... a veces las cosas parece que se presentan todas a la vez. Sólo porque una persona con buen gusto (lo que supongo) me lea y me recomiende doy por bueno el motivo de esta pequeña aventura, proporcionar a nadie buenos momentos nunca fue mi intención, descubrir un artista escondido para los medios era algo de lo que desistí hace tiempo, pero... todo a la vez: inimaginable.
    Mi mes de agosto será complicado, quién sabe, quizás nos conozcamos. Sería un honor, dejemos que decida el destino, el pudor me impide provocar el encuentro.
    UN ABRAZO!
    P.D. Lloyd Cole es el motivo de mi siguiente entrada. El destino.

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