miércoles, 28 de abril de 2010

Angus & Julia Stone - down the way

-“...Hold on, What did you say that for?” ... Resulta imposible no caer rendido ante esa voz, frágil, a punto de quebrarse, arropada por un piano y un ejército de violines que no logran que deje de mostrarse joven, ingenua y desengañada. “Hold on” es el tema con el que se abre “Down The Way”, donde el folk casi desnudo de su anterior trabajo, el recomendabilísimo “A book like this”, se viste de gala; y lo hace con la ayuda de una sección de cuerda, omnipresente a lo largo del disco, que no hace más que aumentar la belleza y la emoción de unas canciones que deberían ponerles en boca del mundo entero. Y... ¿me permiten una exageración? Si Rickie Lee Jones y Josh Rouse unen sus talentos, no les hubiera salido mejor que a los hermanos Stone. Antes de que nadie deje de leer ante semejante afirmación, decirle que “Santa Monica dream” podría haber entrado en cualquiera de los tres últimos álbumes de la ex de Tom Waits (aunque "Balm in Gilead" no está al alcance de los seres mortales), y que estoy seguro de que Rouse por canciones como “Black Crow” o “Big Jet Plane” se cepillaba a media comunidad Valenciana (dónde parece haber encontrado el amor, y.... perdido la inspiración).
El protagonismo vocal pasa de un hermano a otro, canción a canción. En la voz de Julia, “For You” es una de las canciones más bellas, más dulces, que haya escuchado en mucho tiempo, si no te enternece el corazón es que no lo tienes. Cuando Angus toma el protagonismo, resulta inevitable acordarse de Josh Rouse, del que parió “Under Cold Blue Stars”; pero es cuando ambos hermanos intervienen vocalmente, bien haciendo coros o bien cantando a duo, cuando logran las más altas cotas de calidad y de emoción: “On the road” parece salido del mismísimo “Harvest” de Young y “Draw your swords”, con Julia al piano y Angus gritando desesperadamente –“...cause You are the only one, the only one!, puede que sea la mejor del lote.

martes, 27 de abril de 2010

Willie Nile, the Man with One Guitar

La semana pasada dejaba dicho que fue ciertamente excitante (y eso que no me atreví a hacer triplete con Nick Garrie). Una sucesión de acontecimientos, todos buenos, me están convirtiendo en un “zóon politikon”, que diría Aristóteles. Uno de ellos, el concierto acústico que ofreció Chuck Prophet en Bilbao, propició mi encuentro con Joserra (el capo de la Land, el Ryan Adams de la blogsfera), alguien con quien se puede hablar de música, o mejor aun, alguien a quien da gusto escuchar hablar de música. A las puertas del Colegio de abogados de la ilustre Villa, y entre docenas de nombres que se cruzaban atropelladamente en nuestra conversación, un deseo común: ver a Willie Nile.
Willie Nile es el secreto mejor guardado del rock americano. Un artista que siempre relaciono con Elliott Murphy: por su procedencia (aunque las enciclopedias citen Buffalo como su lugar de nacimiento, ha vivido la mayor, y mejor, parte de su vida en New York); porque a ambos les sonrió el éxito en el principio de su carrera, pasando posteriormente a un relativo ostracismo; porque los dos aman la literatura sobre todas las cosas, y eso se refleja en sus letras; y porque a principios de los 90 compartieron casa discográfica, amistad y canciones (pulsen el play, a la derecha de la página, y disfruten de la delicia que compusieron a medias).

Cada uno de los discos de mi estantería tiene su historia, y no me refiero a la historia de su grabación, publicación, etc..., sino dónde, cómo y por qué los compré. No me acuerdo de todos, serían miles de historias, pero aquellos discos que me importan un poquito más que el resto todavía tienen un hueco en mi memoria.
Una tienda de Madrid, Discos del Sur, estaba liquidando sus existencias (sólo Dios sabe cuanto dinero me he gastado en esa tienda, y con su ayuda, mi mujer sólo se enteraba de una pequeña parte). El caso es que "Beautiful Wreck of the World", disco a nombre de un tal Willie Nile, costaba una miseria, 1 ó 2 €, creo recordar. Sólo por la portada ya merecía la pena hacerse con el álbum. Y resultó ser uno de los mejores discos que guardo en mi colección. En él se escondían Bob Dylan, Tom Petty, Elliott Murphy, Bruce Springsteen, The Beatles y los Rolling Stones. Y en él se mostraba Willie Nile, una calidad compositiva muy poco frecuente, y una canción dedicada a Jeff Buckley, "On The Road to Calvary", para la que no tuve palabras entonces y para la que no tengo palabras ahora.
Una carrera accidentada, y muy poco prolífica, la de Willie Nile. Nacido en 1948 (un año mayor que Bruce Springsteen o Elliott Murphy), no es hasta 1980 que publica su primer álbum. Él siempre se había sentido un poeta y, según sus propias palabras, después de aprender a tocar el piano y la guitarra, se atreve con la música: -“Tenía todos esos poemas que había escrito. Un día me senté al piano, combiné los textos con la música y empecé a escribir canciones”. Entre 1980 y 1981 publica dos albumes, el primero de los cuales, de título homónimo, se abre con “Vagabond Moon”.

Cuenta la leyenda que los Stones le “robaron” "She's so cold", canción que incluyeron en “Emotional Rescue”, y que Nile renunció a demandarles, presionado por su propia compañía (ahora la toca en directo como si de uno de sus temas se tratara). Precisamente problemas legales con su compañía le retiran del mundo musical, no volviendo a actuar en directo hasta 1987, y a grabar un disco hasta 1991. En su regreso, “Places I Have Never Been”, colaboran “desconocidos” de la talla de Richard Thompson, Loudon Wainwright III o Roger McGuinn. A partir de entonces, no ha dejado de publicar discos, eso sí, a su ritmo: en 1999 el citado “Beautiful Wreck of the World”; en 2006 otra obra maestra, “Streets of New York”; y el pasado 2009, “House of a Thousand Guitars”.
Siempre ha gozado del reconocimiento de la crítica y, sobre todo, de la admiración de sus compañeros de profesión, por ejemplo, Lucinda Williams (precisamente Lucinda Williams, que tiene a Chuck Prophet, nuestro protagonista de la semana pasada, en un pedestal) ha llegado a decir que "On the Road to Calvary" es una de las canciones más bellas que haya escuchado nunca.

Parece que Nile está atravesando por una etapa especialmente creativa y tiene ya preparado lo que será su nuevo álbum para 2010. En sus últimos conciertos son dos las canciones que ha adelantado: “One Guitar” e “Innocent Ones”. El sucesor de “House of a Thousand Guitars” tiene muy buena pinta.


Y ¿A qué viene todo esto?....tras ver a Chuck Prophet, a las puertas del Colegio de Abogados de Bilbao... comentábamos Joserra y Yo que ver a Willie Nile es una cuenta que tenemos pendiente. Poco después nos despedimos. A mi regreso a casa, leo un email en el que un amigo me ofrece la posibilidad de contratar a Willie Nile y su banda. Según puedo leer, tiene cerrado un concierto en Asturias el 21 de Agosto, el viaje desde New York es largo y se trata de amortizarlo con alguna otra actuación en una fecha y lugar cercanos. Al parecer, en pleno verano lo de los conciertos, pues... los festivales y... ¡Dios mío! Si alguien, promotor, sala, universidad, ayuntamiento, festival, lo que sea, quien sea, desde Santander hasta San Sebastián, pasando por Bilbao, está interesado, que me lo haga saber. Sería un sueño cumplido.

lunes, 26 de abril de 2010

Ashamed of the story I told

Estos días, quien se acerque al blog con intención de descubrir nuevos artistas lo va a tener un poco crudo. No tengo oídos más que para The National, y aunque haya tratado de hacerlo, me temo que no encuentro las palabras que hagan justicia al torrente de emociones que provoca la escucha de su “Violeta de las alturas”. No obstante, intentaré, utilizando como nexo y pretexto a los muchachos de Brooklyn, descubrir artistas que deberían ser conocidos por todos los que habéis tenido la suficiente curiosidad (y excelente buen gusto) de llegar hasta aquí.
"Ashamed of the Story I Told" es la canción con la que The National aportó su granito de arena al proyecto “Ciao My Shining Star: The Songs of Mark Mulcahy” (2009). El disco rinde tributo al cancionero de Mark Mulcahy, el que fuera lider de los Miracle Legion y que (primero al frente del grupo y después en solitario) se ha labrado una carrera merecedora del respeto y la admiración de artistas como Radiohead, R.E.M. Mercury Rev, Josh Rouse, Frank Black o Elvis Perkins, entre otros. Lo paradójico es que en el mundo de la música el reconocimiento no siempre va ligado a la fortuna (pregúntenle a la familia de Vic Chesnutt, otro de los participantes en el álbum, que ha heredado una deuda de 50.000 dólares por gastos médicos). El fallecimiento repentino de su mujer, Melissa (portada del disco), le ha dejado a Mark solo, al cuidado de dos gemelas de tres años y con serias dificultades económicas, motivo por el cual un puñado de amigos, abanderados por Michael Stipe (REM) y Thom Yorke (Radiohead), sacaron adelante un recopilatorio de versiones con que darle muchos ánimos y un poco de dinero.
El tema elegido por The National, posiblemente una de las canciones más bellas compuestas por Mulcahy, fue grabada por Polaris (alter ego de Miracle Legion) para la banda sonora de la serie de TV “Las aventuras de Pete & Pete”.

¿Quién no se ha sentido alguna vez avergonzado de algo dicho o escrito?


P.D. Te cedo el testigo Joserra. “Fathering” (el álbum del mono como a ti te gusta llamarlo) se merece una entrada como Dios manda. Colocarlo junto a los de Sunhouse y A Girl Called Eddy, en esa balda especial para los grandes “olvidados”.

domingo, 25 de abril de 2010

Stephanie Finch - Cry Tomorrow

El pasado miércoles en Vitoria me hice con una copia firmada del nuevo disco, nuevo hasta el punto de que su venta no será oficial hasta el 18 de Mayo, de Stephanie Finch & The Company Men. Y lo hice prácticamente a ciegas, sólo había escuchado una canción: “Don’t back out now”, el tema que Stephanie interpreta en los conciertos de los Mission Express, quitándole el protagonismo vocal a su marido. Ciego (haciendo honor al titulo del blog), pero casi con la absoluta certeza de que detrás del plástico tenía que haber música de primera.
Jugaba sobre seguro:
- Primero, porque su anterior álbum, bajo el nombre de Go Go Market y de título “Hotel San Jose”, es una pequeña maravilla escondida entre los SIDE PROJECTS de Prophet.
- Segundo, porque el disco lo ha producido Chuck Prophet, y en su grabación han participado Kelley Stoltz y Rusty Miller, dos genios emergentes cuyos discos en solitario son más que recomendables.
- Y añadiría un tercero inconfesable. Tener una copia en cuyo interior aparezca escrito: TO COCO, LOVE & KISSES. STEPHIE FINCH, entregada en mano y con una sonrisa de agradecimiento. (Este motivo no garantizaba la calidad del disco, pero fue casi el que más peso tuvo a la hora de comprarlo)

El interior no decepciona, un álbum precioso, cuidado, de poco más de media hora de duración, como los antiguos vinilos, como deberían ser todos los discos (que la mayoría se pierden en absurdos rellenos hasta llegar a los 70 minutos). Compuesto casi en su totalidad por la propia Stephanie (aunque siempre con ayuda en la parte musical), dos gratas sorpresas destacan sobre el resto: "Sensitive Boys", creada a medias por Alejandro Escovedo y Chuck Prophet, y un regalo, "She’s the one", compuesta por Randy Newman.
No sobra ni un minuto, desde “Tina Goodbye”, juguetona e irresistible, hasta “All is forgiven”, grabada en directo, con una guitarra acústica y la banda al completo cantando a coro: - “Live is for living, all is forgiven, everything is alright...”

Una delicia, facturado con buen gusto, hedonista, atemporal.

viernes, 23 de abril de 2010

The National - High Violet *****

HIGH VIOLET crece con la noche, más que con la noche, con la oscuridad. Por eso suena tan bien en los altavoces del coche, camino de casa, con los faros fugaces de los vehículos que se cruzan en nuestro camino como única luz; por eso suena tan bien en la penumbra de un salón con vistas al monte Buciero, con la complicidad de unos auriculares que me acompañan desde hace años; y por eso esta reseña ha sido escrita en la oscuridad, de madrugada.

Bloodbuzz Ohio”, el single de adelanto (regalado a través de su web) hacía presagiar un giro comercial del grupo de Brooklyn. Nos engañaron, situada justo en la mitad del disco, efectivamente, es la canción más comercial que hayan creado nunca, la canción con la que deberían merendarse medio mundo (aunque todos sabemos que no va a ser así), pero en realidad, es la canción perfecta para descansar de la carga emocional de semejante obra de arte. Todo comienza con “Terrible Love”, una guitarra distorsionada y los primeros versos: -"It’s a terrible love that I’m walking with spiders...", el que se esperaba encontrar el disco de los Coldplay americanos ya puede retirarlo del reproductor; el tema más oscuro del álbum es el elegido para abrirlo, y no es casualidad, nos están diciendo que no están dispuestos a hacer concesiones, una declaración de principios y el mejor de los principios para el que difícilmente no será el mejor disco del presente año.
El recurso más sencillo para definir a The National sería citar a Joy Division, la voz de Matt Berninger no anda lejos de Ian Curtis, y es evidente que los neoyorquinos han crecido escuchando mucha música de los 80 que les llegaba importada desde las islas británicas: los Echo & The Bunnymen del “Heaven Up Here”, Psychedelic Furs, U2 (sí, U2, la línea de bajo de “Sorrow” les delata) y, por supuesto, Joy Division, unos Joy Division empapados de New Order (lo cual no deja de ser una paradoja) y cuyas letras corriesen a cargo de Leonard Cohen (equilibrando así la balanza hacia el continente americano). ¿Y todo esto es posible? No sólo es posible sino que lo han facturado de forma que el producto final suene a The National: esa batería cuyos redobles marciales siempre marcan el comienzo de algo grande y esos platillos que elevan la canción hasta el infinito; esos teclados épicos; esos guitarrazos que aparecen sólo cuando son necesarios, y esa voz, sin la voz de Matt Berninger nada sería igual; forman un todo que les hace originales y les aleja de cualquier asomo de copiar a quienes únicamente son sus influencias.
Con este paso adelante, no faltará quien les acuse de unirse al club de Arcade Fire (aunque los canadienses no existían cuando The National ya tenían dos discos en el mercado) y, reparando en los arreglos orquestales, claro que existen similitudes, pero para bien. Temas preciosos, emocionantes, se convierten en sublimes con ayuda de vientos, de cuerdas y de coros que nunca dan la sensación de sobreproducción. Un álbum para escuchar con los auriculares, abstraerse del lugar y del tiempo, y descubrir nuevos matices con cada escucha.
¿Destacar una canción? Imposible cometido. “Sorrow”, “Afraid of Everyone”, “Conversation 16”, “England”... cada día elegiría una diferente, aunque quizás... “Runaway”, el tema que dejo escrito que suene el día de mi funeral, de verdad, el que no llore por mi pérdida lo hará por la canción.
Y perfecto era el principio, pero el final... el final te obliga a dejar pasar unos minutos mirando al vacio, recuperar el aliento, y el pulso, porque después de "Vanderlyle Crybaby Geeks" no puede haber nada... NADA.


Lo han conseguido, no era tarea fácil darle un digno sucesor a “Boxer”, “High Violet” es una OBRA MAESTRA, trascenderá y hablaremos de él dentro de cuarenta años.

jueves, 22 de abril de 2010

Chuck se enfadó, y a pesar de todo, mereció la pena.

Extraña sensación la que me dejó el concierto de ayer por la tarde en Vitoria. Agridulce, como la vida misma. Esperaba una recompensa mayor tras recorrer 150 km acompañado por el recuerdo de hace cinco años y con la motivación de haber visto hace dos días en Bilbao la entrañable versión acústica de unas canciones que prometían crecer con la electricidad.
Pero segundas partes nunca fueron buenas. El lugar, desde luego, no era el más adecuado. Un músico de la talla de Chuck Prophet se merece tocar en una sala como Dios manda y no en el salón de recreo y bar del campus universitario, donde a los estudiantes, a los que se supone menores de 30 años, se la trae “al pairo” si viene un músico americano a visitar la ciudad. Han cambiado mucho los tiempos, y no es que yo corriese detrás de los grises, pero si en mi etapa de estudiante (breve) un músico visitaba la universidad, el lleno estaba garantizado.
Hablemos de música. Cuatro son los Mission Express que arroparon al jefe Chuck: Stephanie Finch (teclados, guitarra y voz), Kevin T. White (bajo), Todd Roper (batería y coros) y James DePrato (guitarras). Una introducción instrumental los situa sobre el escenario y “Sonny Liston’s Blues”, la canción que abre su último álbum, suena como el perfecto trallazo que es para comenzar una tarde de rock; “Balinese Dancer” justifica por sí sola el viaje desde Santoña, rescatada de su segundo álbum allá por 1992, es un homenaje a sus “Old fans”; “You Been Gone” cuenta con los coros de Stephanie, siempre preciosa (pueden elegir: la canción o la cantante), pero sale perdiendo con respecto a su versión acústica del pasado lunes; y lo mismo le ocurre a “For You”, la cover del Boss que solo con su guitarra sonó mucho mas salvaje; “Hot Talk” sí que les queda bien, me dan hasta ganas de bailar (ja!), y es que este tema debería sonar en todas las discotecas del planeta, en serio; “Queen Bee”, de su primer álbum, convierte por unos instantes a nuestros protagonistas en Nancy Sinatra y Lee Hazleewood, una canción sobre el pecado y la redención que me traslada a Santoña en el 2005, posiblemente lo tenga idealizado pero entonces tuvo mucho más de pecado que de redención; y tras la aportación estelar de Stephanie interpretando “Don’t back out now”, llega el turno de “¡Let Freedom Ring!”, hecha para el directo, gana muchos enteros con el grupo al completo y con Chuck luciéndose como uno de los mejores guitarristas que haya visto nunca; pero lo que nadie se esperaba es que nos dijeran adiós tan prematuramente. A la vuelta, tras unos tímidos aplausos, “Bangkok” (de Alex Chilton) pone punto final. Da la sensación de que Prophet se ha mosqueado, antes de retirarse, con gesto de enfado, coge el tracklist del suelo, lo dobla y se lo guarda en el bolsillo, quizás haya sido por la gente que no sabe a qué ha venido y no ha parado de hablar durante todo el show, quizás el lugar, quizás su voz (en más de una ocasión hace uso de un spray para "singers"), ¿quién sabe?
Yo le robo su listado a Stephanie y descubro que tenían preparado un set acústico (de hecho, su maltrecha guitarra estaba presente, pero no fue utilizada) y descubro que se han saltado “Holding On” y que tenían previsto finalizar con “You Did”, pero...
No merece la pena lamentarse por lo que pudo haber sido, hubo momentos buenos, muy buenos, viejas canciones ricas como un buen reserva, nuevas canciones que ganan mucho en directo y, sobre el escenario, un gran guitarrista, un gran músico, admirado y citado por muchos de los que tienen sus manos impresas en el Rock’n’Roll Hall of Fame. Y lo mejor, estuvo Stephanie, nos cautivó y, tal como sucediera hace cinco años, su marido no dejó de mirarla durante todo el concierto, de sonreírle, de hablarle al oído, y nos hizo ver que estos dos todavía se quieren, y mucho.

Aun enfadado, pero algo más relajado después de que Joserra le recordara aquellos discos que le regaló hace cinco años y lo que Lucinda Williams piensa de él, nos estrechó la mano, se acordó del puerto de Santoña y nos agradeció el habernos tragado un montón de kilómetros sólo por verle. Stephanie me dedicó su disco (y una sonrisa) y las malas vibraciones fueron arrastradas por la lluvia que nos saludó al salir de pabellón.



P.D. Y lo mejor, mejor, mejor: lo mejor de 2001, lo mejor de 2002, lo mejor de 2003, lo mejor de 2004, lo mejor de 2005, lo mejor de 2006, lo mejor de 2007, lo mejor de 2008... me siento como el custodio de las grabaciones de los Beatles en Abbey Road.

miércoles, 21 de abril de 2010

La canción inédita de The Rolling Stones

Una serie de acontecimientos me tienen absolutamente excitado (y no me refiero al terreno sexual donde ese estado en mí no es nada extraordinario). Me veo desde fuera como un tipo frío, bastante distante, quizás hasta un poco borde, pero esto no es más que la apariencia externa de mi timidez, y sin embargo, estos últimos días me noto pasado de revoluciones: el doble programa de Chuck Prophet (el regalo acústico del Colegio de Abogados y lo que está por llegar); la filtración del nuevo álbum de The National, una puñetera OBRA MAESTRA (cuya reseña me da miedo publicar viendo como se las gasta el sheriff de la web); que alguien te diga que escribes bien (y que te lo empieces a creer); la vuelta al mundo real con mis hijos tocando los cojones (te quiero Oscar, y a ti también Laura); negociar con mi mujer un viaje improvisado a Vitoria (te quiero Susana); y todo regado con litros de café y muy pocas horas de sueño, han hecho posible que la misantropía haya casi desaparecido de mi ser. Volverá, no se preocupen, si no dejaría de ser yo mismo.
Quiero tomarme un respiro, ¿adivinan cual es mi forma de descansar? Volver al pasado, ¡y cómo no!, escuchando música. Suele resultar y, además de ser un placer, ayuda a quitar trascendencia a un presente que quizás, faltos de perspectiva, sobrevaloramos. Por ejemplo, en 1972 David Bowie publicaba “The rise and fall of Ziggy Satrdust and the Spiders from Mars”, T-Rex hacían lo propio con “The Slider”, Elton John entregaba “Honky Château”, Dylan se está tomando un descanso pero, para compensar, Neil Young ha parido “Harvest” y The Rolling Stones sacaban al mercado un álbum doble, el mítico “Exile On Main Street”.
¿Y por qué 1972? Porque en realidad no puedo escapar del presente, sus Satánicas Majestades estaban viviendo su mejor momento creativo, se echaban un eructo y les salía una canción, y la noticia es que con motivo del Record Store Day 2010 han tenido a bien recuperar esta joya que en su día no encontró hueco en uno de los mejores álbumes de la historia del rock:

Insisto, grabado en 1972, "Plundered My Soul" fue uno de los descartes de “Exile On Main Street” y ahora lo recuperan para conmemorar el día de las tiendas de discos.

martes, 20 de abril de 2010

Chuck Prophet - Colegio de Abogados de Bilbao

El frío salón de actos del Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Vizcaya fue ayer testigo de la actuación, soberbia, de Chuck Prophet. Si la semana pasada le presentaba mis respetos a un grande, de nombre John Tirado, hoy no puedo más que arrodillarme ante “el puto amo”, que diría un conocido mío. Que nadie piense que fue el no va más, se trataba de un concierto acústico en un marco inusual, pero lo que tienen los grandes de verdad (y Prophet no le tiene nada que envidiar hoy en día a nadie en el circo del rock) es que hacen surgir la magia con sólo tocar las cuerdas de su guitarra, grandes canciones, cercanía y una voz penetrante, única, que pudimos disfrutar a un par de metros, no hacía falta ni micrófono, magia, mucha magia. ¡Un Lujazo!
El guitarrista californiano no tenía nada que demostrar, los ciento y pico presentes éramos fans, se notaba en la cara de bobos que se nos quedaba al escuchar las canciones en la voz y la guitarra acústica, la pobre y maltrecha guitarra, de Chuck. Bueno... había un sector, unas cinco personas, sexagenarios y fans declarados del Boss, que habían venido a escuchar “For You”, así que finalizada ésta, abandonaron la sala; el resto seguimos babeando hasta el final, algo más de una hora, en la que le dio tiempo a tocar ¡14 canciones!, nos pidio permiso para contar de que trataban algunas de ellas (por supuesto que se lo dimos), y hasta nos narró "a true story" acerca de la grabación en México de su último disco, dejando una buena muestra de su sentido del humor.
En el escenario, por llamarlo de alguna manera (más propio para una rueda de prensa que ninguna otra cosa, pero con una acústica perfecta), se arrancó un solitario Chuck Prophet con “Let freedom ring”, la canción que da título a su último álbum (para mí el mejor de 2009); “You been gone”, ya preciosa en "Homemade Blood", se muestra todavía más bella interpretada tal y como vino al mundo; “Rise” nos situa en el desierto de Arizona, tres canciones y ya nos hemos olvidado de donde estamos, la música tiene ese poder y Chuck la facultad de hacerlo posible. “Lucky”, en este formato, suena como la hermana pequeña de “Blind Willie McTell” de Dylan, una delicia; “Summertime Thing”, la que debería ser la canción preferida de millones de personas, nos deja claro que el setlist es un “grandes éxitos” en toda la regla, pero cuando echa mano de su más reciente álbum lo hace con “Barely exist” o “You and me baby (holding on)” y nos recuerda que su último disco tiene unas cuantas “greatest hits”. “For You”, la cover de Bruce Springsteen desata la euforia de muchos de los asistentes, se nota que hay mucho springsteeniano, pero es que la rabia con la que grita –“ Princess cards...” te levanta del asiento y la pedazo de versión que se marca es para quitarse el sombrero. Nos da la oportunidad de hacer peticiones y el más insistente, Joserra, se sale con la suya: “Old Friends” se queda en un intento, un bonito intento en el que la letra compuesta en el ya lejano 2002 se ha perdido entre sus recuerdos; “Just to see you Smile”, otra de mis favoritas es desnudada para la ocasión y “Diamond Jim” le permite recrearse en el uso de pedales y micrófonos (tiene dos, uno de los cuales simula que cantase a traves de un megáfono), lo estamos viendo, porque si no, no nos creeríamos que todo eso lo esté haciendo una única persona. Se despide y los aplausos no cejan hasta su vuelta al escenario. Se ha guardado para el final “You Did” ¿alguien da más? Pues más me temo que sólo lo puede dar él mismo, nos ha dejado con la miel en los labios, nos ha demostrado lo que sabe hacer con tan sólo una guitarra y un par de micrófonos y yo tengo ganas de más, quiero escuchar estas canciones con una banda detrás.
Al final pronuncia un -“Thanks for coming”, pero yo puedo leer en sus labios: -“No sabéis lo que os habéis perdido por cancelar el concierto de Santoña”. Definitivamente me las tengo que arreglar para poder ir a Vitoria , no puedo dejar pasar otros cinco años. ¿Alguien se apunta?

Finalizado el show, más de uno (incluído quien esto escribe) espera adquirir el buscadísimo, y recién reeditado, “Dreaming Waylon Dreams”, pero todavía no está disponible; el resto de los discos a la venta en el pequeño stand los tenemos todos, todos menos uno: Stephanie Finch, su mujer, acaba de publicar “Cry Tomorrow”, casi lo compro, pero ella no está presente... así que lo dejo para Vitoria, lo quiero firmado (y con una sonrisa).
Esta cover de "We Had It All", cantada a dúo con su marido, me termina de convencer. Los dylanitas se acordarán de la versión que hacían Bob y Petty a mediados de los 80.

Para completar la tarde, noche cuando salimos del colegio, tuve el placer de conocer en persona a Joserra (Rock&Rodri Land). Todo un honor poder charlar, aunque fuese atropelladamente, con alguien cuyos conocimientos, y buen gusto, me sobrepasan. Tendremos más ocasiones, seguro.

domingo, 18 de abril de 2010

Flirted with you all my life

Esto debería haber sido escrito hace una semana, pero hace una semana no tenía ganas de escribir. Malas rachas en las que a uno le gusta regocijarse en su propia mierda. No intentas salir del bache porque no quieres salir del bache, como si la mente necesitara de un tiempo de sufrimiento y reflexión. ¿Los motivos? ¿Quién necesita un motivo?
El caso es que en esos días la música es el mejor de los refugios, la terapia perfecta. Venga, no quiero engañar a nadie, la música siempre me acompaña, en los buenos y en los malos momentos y, a veces, incluso las mismas canciones que nos emocionan cuando brilla el sol, nos hacen retorcernos de dolor en la oscuridad.
La receta es bien sencilla: Tindersticks, Cowboy Junkies, Mazzy Star, The Blue Nile, Morphine, Leonard Cohen y una dosis de Dylan, que nunca viene mal. Si el bache es profundo: Nick Drake, Elliott Smith y, últimamente, Vic Chesnutt. Al final siempre acaban sonando en mi reproductor los grandes perdedores (hasta el punto de que la mayoría se quitaron de en medio para dejar de sufrir). ¡Ojo! Que nadie se alarme, yo le tengo mucho apego a la vida, y a unas personitas por las que merece la pena llegar a viejo. Como decía, Vic Chesnutt, entre otros, fue protagonista la semana pasada. En el momento de su muerte, quien esto suscribe no tenía un blog, intención, ni idea de como hacerlo, así que, el día siguiente a la Navidad del pasado año, mi homenaje particular al genio de Vic consistió en escoger un buen puñado de sus canciones, pulsar el play, lamentarme porque de su pluma ya no brotarán más sentimientos y agradecerle el habernos legado decenas de emociones de cuatro minutos de duración.

El temporal ha pasado (el concierto de John Tirado ayudó lo suyo), ya no odio al mundo entero, ahora sólo estoy de mala hostia porque mientras escribo esto debería estar viendo a Chuck Prophet. El Reality Tour de David Bowie (otro que me perdí por cancelar en Bilbao) suena de fondo; con la perspectiva del mal trago superado me pongo a confeccionar un recopilatorio de canciones de los artistas que me acompañaron hace unos días, y en ese setlist particular para los momentos grises, figura en lugar destacado una de las últimas composiciones, la última mentira grabada por Chesnutt: “Flirted with You All My Life”, recogida en “At the Cut” (2009).
Desde que con 18 años un accidente de tráfico paralizó la mitad de su cuerpo, la depresión y la idea del suicidio lucharon hasta ganarle la partida. Su forma de cantar, retorciéndose literalmente en su silla de ruedas, y su voz rota le hacían único, creíble. No te importaba que desafinase porque transmitía cinco veces más emoción que muchos cantantes dotados de voz pero carentes de alma.
Escuchar ahora la canción, sabiendo que nos engañaba, quizás que sólo se estaba engañando a sí mismo, y conocer el desenlace final....
La forma que tiene de gritar, de aullar, que no está preparado para morir, tiene lugar tan sólo un mes antes de quitarse la vida:

I am a man
I am self-aware
And everywhere I go
You're always right there with me

I've flirted with you all my life
Even kissed you once or twice
And to this day I swear it was nice
But clearly I was not ready

When you touched a friend of mine
I thought I would lose my mind
But I found out with time that
really I was not ready, no no

Oh, Death
Oh, Death
Oh, Death
Really, I'm not ready

Oh, Death you hector me
Decimate those dear to me
Tease me with your sweet release
You are cruel and you are constant

When my mom was cancer sick
She fought but then succumb to it
But you made her beg for it
Lord Jesus, please I'm ready.

Oh, Death
Oh, Death
Oh, Death
Really, I'm not ready
Soy un hombre
Estoy en mi juicio
Y allá donde vaya
Siempre estás ahí conmigo

He flirteado contigo toda mi vida
Incluso te besé una o dos veces
Y hoy es el día que juro que fue agradable
Pero claramente no estaba listo

Cuando tocaste a un amigo
Pensé que perdería la cabeza
Pero descubrí con el tiempo que
realmente no estaba listo, no no

Oh, muerte
Oh, muerte
Oh, muerte
Realmente, no estoy listo

Oh, muerte tú me sometes
Diezmas a mis seres queridos
Te burlas con tu dulce liberación
Eres cruel y constante

Cuando mi mamá estaba enferma de cáncer
Ella luchó pero entonces sucumbió
Pero hiciste que rogara por ello
Señor Jesús, por favor, estoy lista.

Oh, muerte
Oh, muerte
Oh, muerte
Realmente, no estoy listo

Dirtmusic BKO

La primera vez que reparo en DIRTMUSIC es con motivo de la contraportada de un viejo Ruta 66, en la misma, la foto que da cobertura al disco de debut del trío (una carretera abandonada, flanqueada por postes eléctricos y casas en ruinas), sirve de fondo a un texto, una reflexión, de Willie Nelson: “There’s a lot of doctors tell me that I’d better start slowing it down, but there’s more old drunks than there are old doctors, so I guess we’d better have another round.”
He de confesar que las palabras de Willie Nelson me han servido de pretexto, en más de una ocasión, para tomar otra cerveza cuando parece que el cuerpo ya no aguanta más, pero es la foto, posiblemente de un pueblo fantasma en medio de alguna ruta mítica norteamericana, la que te atrapa y, además, define su música mucho mejor que los torpes adjetivos que se suelen emplear en estos casos.Aparte de la portada, hay dos razones que me llevan a adquirir el álbum casi sin haberlo escuchado: por un lado su discográfica, Glitterhouse es garantía de calidad (darse una vuelta por su Web es mi perdición, así que procuro no frecuentarla), y sobre todo, los tres músicos que están detrás del disco: Chris Eckman, Chris Brokaw y Hugo Race; los tres han formado parte de bandas de reconocida calidad e influencia en las nuevas generaciones, desde los Walkabouts hasta los Bad Seeds de Nick Cave, pasando por Come, y los tres han colaborado en multitud de proyectos, estando su nombre recogido en los créditos de muchos de los libretos de mi colección.
Tal y como está escrito, precisamente en su libreto interior, “No es el CD más feliz al que abrazar, sin embargo, hay un encanto indiscutible en él”.
El álbum fue grabado en Ljubljana, Eslovenia, hogar adoptivo de Chris Eckman (el verdadero motor del trío) y el resultado es un disco de folk blues de raices americanas, impuro, contaminado de la tradición europea y de los diferentes proyectos anteriores de los protagonistas del mismo.
Justo aquí es donde empieza la historia que nos ocupa, cuyo desenlace, el álbum “BKO” será publicado mañana lunes 19 de Abril, y así queda recogida en la hoja promocional de Glitterhouse:
De alguna manera ese primer y homónimo álbum llego a manos del organizador del Festival del Desierto celebrado en Essakane, Malí, al cual fueron invitados. Según cuenta el propio Eckman, siempre ha sido un fan de la música africana, así que cuando en 2008 se encontró en medio de las dunas de Essakane, fue como un bautismo, como una revelación. -“Me pasé tres diás como si estuviera viviendo un sueño... la música, los sonidos, las vistas... era algo absolutamente abrumador”. Al lado de la tienda de Dirtmusic estaba la de una joven banda tuareg llamada Tamikrest. Los dos grupos se conocieron y conectaron, intercambiaron ideas y música. Estaba claro que después del festival, esta conexión tenía que continuar de algún modo.
Un año más tarde, en enero de 2009, Dirtmusic regresaron a Malí, esta vez para grabar su nuevo álbum en el viejo estudio de Ali Farke Toure, en Bamako, por supuesto, con la colaboración de Tamikrest. Hablaban en francés, en inglés o en Tamasheq (el idioma de los tuaregs), pero el verdadero idioma de ambas bandas es la música y la reunión se convirtió en una “Jam session” donde se mezclan canciones tradicionales, canciones de Dirtmusic, clásicos del rock y canciones de Tamikrest.
Durante su encuentro en el desierto ambas bandas tocaron juntos “All tomorrow’s parties”. Brokaw comenzó con los primeros acordes y Tamikrest al completo se lanzaron de lleno, como si hubieran estado escuchando el disco de la banana de la Velvet desde su publicación (disco que ninguno de ellos tenía). Por suerte, en el estudio repiten la experiencia y ésta quedó registrada para el álbum.
La mezcla de sonidos e influencias fluye de forma natural durante toda la grabación del álbum. La mayoría de las canciones están compuestas por Eckman, Brokaw y/o Race, pero otras como “Black Gravity” recogen la aportación de Ousmane Ag.Mossa, el lider de Tamikrest.
En definitiva, el polvo de las carreteras secundarias de los Estados Unidos ha dejado paso a la arena del desierto tuareg. Los ritmos hipnóticos resultantes -a pesar de que Eckman ha sido el promotor de esta colaboración- acercan el sonido del trío a terrenos ya explorados anteriormente por Hugo Race y su banda True Spirit (a quienes, por cierto, pudimos ver en directo en Santoña hace cuatro años, apenas 50 elegidos para los que actuaron como si la sala estuviera a rebosar)
Y la historia continúa: según se recoge en la web de Glitterhouse, tan pronto como estuvo mezclado el segundo álbum de Dirtmusic, Chris Eckman regresó a Malí, en esta ocasión para producir “Adagh”, el debut de Tamikrest (publicado por la misma discográfica). En mayo las dos bandas girarán juntas por Europa, incluido un show en el mítico club Borderline de Londres, el día 19. Si la diosa Fortuna nos los trae por estas tierras, no deberíamos dejar pasar la ocasión, quizás irrepetible.

sábado, 17 de abril de 2010

Chuck Prophet cancela su actuación de Santoña

Llega uno del trabajo, desenchufado del mundo durante cuatro días, y nada más encender el PC se encuentra con un mensaje anunciando que Chuck Prophet suspende su actuación de Santoña.
Hace cinco años nos metió un chute de rock e ilusión a los cuatro que en el pueblo gustamos de la música en directo. Y digo cuatro porque ha habido desde entonces conciertos con más o menos asistentes, algunos conocidos del pueblo y alrededores, y otros muchos desconocidos, de Bilbao, de Santander y de vete tú a saber dónde, pero siempre que girabas la cabeza para ver el tendido te acababas cruzando la mirada con los cuatro de siempre (que para más cojones ni nos hablamos entre nosotros). Perdónenme el vocabulario pero es que estoy de mala h..... gaita.
El domingo 18, los cuatro llaneros teníamos la ilusión de que se repitiera (dificil de superar) el conciertazo que inauguró la sala Tropicana en lor de multitudes, multitudes que en cuanto hubo que pagar la entrada prefirieron quedarse en casa y disfrutar de “Fiesta del Sábado Noche”. No sé si se hubiera llenado el local, domingo por la noche... pero Chuck Prophet & The Mission Express no pasan todos los días por los alrededores, ni todos los años como parece ser que están dispuestos a frecuentarnos U2 o Bruce Springsteen. Era una cita ineludible, los que lo vivieron entonces estaban, estábamos, ansiosos por repetir y me consta que se iba a acercar gente desde más allá de las fronteras cántabras. En Bilbao, por ejemplo, toca en solitario y muchos de los que llenan el Antzoki para ver a Cracker, a Marah o a Lucinda Williams, estoy seguro de que el domingo se tomarían unas cervezas en Santoña.
Al parecer, problemas logísticos, supongo que relativos al transporte del equipo. Durante ocho días sin descanso visitará la geografía española, desde Cadiz hasta Vitoria, pasando por Huesca. Precisamente en Huesca tocará el sábado 17 con The Mission Express y el concierto de Santoña, previsto para el día siguiente, se sustituye por una actuación en Zaragoza sin grupo que lo respalde. El lunes 19 lo hará de la misma guisa en el colegio de abogados de la capital Vizcaína e intentaremos resarcirnos.
Pero así es como debería haber sido:

Nos debes una Chuck, o la organización, o las líneas aereas, o quién sea. Lo prometido es deuda.

lunes, 12 de abril de 2010

John Tirado – Café de las Artes, Santander 11.Abril.2010

A propósito del álbum recientemente publicado por el neoyorquino afincado en Mallorca, comentaba en una de mis primeras entradas en este bendito Blog que escuchas “Slow Motion Party” y piensas que debe ser sencillo hacer grandes canciones; lo piensas porque hay discos con una, dos, tres, cuatro buenas canciones y éste tiene 14. Pero que nadie se venga a engaño, “Slow Motion Party” de sencillo no tiene nada, las canciones, compuestas, arregladas y grabadas al detalle, no andan lejos de la perfección, en él han participado, además del propio John como compositor, cantante y guitarrista, músicos de la talla de Norbert Nimpel (saxofonista de Joe Cocker), Dani Roth (pianista de los Platters) o Pablo Ochando (La Granja), aportando todos ellos su sello particular.
Ayer esas canciones tenían que desnudarse, no había saxos, ni violoncello, bajo o batería, no había piano, no había coros, ni más guitarras que la que portaba el propio cantante. Y quedó demostrado que las buenas canciones son tan bellas, o más, desnudas, que cuando se visten y maquillan en el estudio.
El concierto fue de menos a más, cuesta mucho captar la atención del público cuando sobre las tablas estás tú, sin más defensa que la guitarra, y John lo consiguió, no sólo con la interpretación cruda de sus canciones, sino también desnudándose él mismo, mostrándose como un tipo cercano, con sentido del humor, amable y que ha vivido lo suyo, un tipo que dio la sensación de que aunque gozase de fama y el reconocimiento de las masas sería igual de encantador. Nos contó la historia que había detrás de cada canción y nos contó anécdotas de su vida, como cuando conoció a Lou Reed en una tienda de música y no tuvo más remedio que comprarse el pedal que le recomendó, pero sobre todo, cantó y tocó la guitarra como sólo los grandes saben y pueden. Nadie echó en falta a The Dark Sparks (el grupo que lo acompaña), disfrutamos de verle las entrañas a unas canciones preciosas en disco y bellas y emocionantes en la guitarra y la voz de su autor.
Creo que cayeron las catorce joyas de su (he dicho ya que es magnífico) álbum en solitario y, estratégicamente situadas, cinco versiones con las que nos mostró las fuentes de las que ha bebido y se terminó de meter en el bolsillo a un público, unas cien personas, especialmente respetuoso. Habíamos ido al café de las Artes a escuchar a John Tirado, a disfrutar de cada acorde, a recrearnos con cada canción, y el que no llevaba esa intención, a la segunda quedó persuadido, a la quinta rendido y, al final, conquistado.

La primera de las versiones de la noche le correspondió a Guided by Voices, no soy fan de la banda de Robert Pollack pero creo que fue “14 Cheerleader coldfront”, preciosa canción, de apenas dos minutos, que supuso el despegue definitivo de la noche; la segunda, tras contarnos su encuentro con Lou Reed, “Perfect day”; y también se versionó a sí mismo interpretando “Seven Sisters”, una pequeña maravilla de los tiempos en que tocaba en el metro de New York y necesitaba de composiciones propias (por cierto, nunca grabada en disco alguno). No quiero dar la sensación de que los temas ajenos fueran lo mejor de la noche, entre sus canciones brillaron especialmente “Sleepy Head”, quizás la más esperada (gracias al video de Youtube, todo el mundo la conocía), “Let Me Take You Home” fue uno de los mejores momentos, “All The Lazy Stars” nos mostró al crooner que lleva dentro, “On My Radar” preciosa... y podría seguir con cada una de ellas, pero sólo me voy a detener en “High Definition”, porque es una de las mejores canciones que se editarán este año y porque ayer me puso la carne de gallina. (Lo siento, me dejo llevar por la emoción y me pongo así de empalagoso). Bromeó constantemente con: -“todavía tengo un par de canciones más”, hasta que nos pidió permiso para estrenar “Seen To Sleep” (si por aquí van los tiros de su próximo disco, el futuro es ya una feliz realidad) y se despidió con “Space Oddity”, enorme versión del clásico de Bowie que nos dejó definitivamente convencidos de que John Tirado debería ser, es, uno de los grandes. Todavía hubo tiempo para más, el bis dio paso a la última de las versiones: -"ya no tengo más canciones....", -“¿hay algún fan de los Pixies?”, preguntó, “Here Comes Your Man” puso el broche final a una noche perfecta. Nadie miró el reloj.
Y todo tuvo lugar en el mejor de los escenarios posibles, El Café de las Artes, desde luego para este tipo de actuaciones yo no he conocido lugar mejor. Un antiguo garaje en la zona del Barrio Pesquero, intimo, acogedor, un oasis cultural cuyo interior te hace creer que es posible huir de la realidad. Acceder al mismo, ver el escenario, la decoración, la luz, la tarima de madera y el alto techo... todo indicaba que la velada iba a ser especial. La acústica fue perfecta, John Tirado hizo el resto.
Era el último concierto de su gira y él mismo estaba muy agradecido de poder tocar en un lugar tan “guapo”. Prometió volver como John Tirado & The Dark Sparks. Repetiremos.
Take it to the Grave” (con banda), un aperitivo ante su posible regreso.
Salir del local me hizo caer en la cuenta de que habíamos estado casi dos horas ajenos a nuestros problemas. Yo entré en el Café pensando que si fuera músico sería como Van Morrisón, enfadado con el mundo entero (así me sentía y así se lo hice saber a mis acompañantes), pero un par de horas de buena música y mejores vibraciones cambian a cualquiera, salí queriendo ser como John Tirado.

Gracias John, fue un placer.

domingo, 4 de abril de 2010

Clayhill – Gavin Clark (hay vida después de Sunhouse)

A Joserra (Rock&RodriLand), responsable de que yo esté escribiendo estas líneas, le escuché decir en una de sus intervenciones radiofónicas que, aunque está acostumbrado a dar a conocer nuevos artistas a todo el que esté abierto de orejas, lo que de verdad le gustaba era que los demás se los descubrieran a él. Lo siento, pero yo no comparto sus palabras, a mí lo que más me gusta es ver la cara de sorpresa y, muchas veces, de agradecimiento, que se le queda a quien le presentas una maravilla que, de otra forma, nunca hubiera llegado a conocer, algo así como si yo mismo fuera el artista o parte del grupo al que estuviera promocionando.
Sin embargo, no puedo más que quitarme el sombrero, y darle las gracias a Joserra, por hacernos saber al resto de los mortales (al menos a los que nos movemos en este rinconcito de la blogsfera) que en 1998 un grupo de nombre SUNHOUSE publicaron un disco exquisito, hermoso, rápidamente descatalogado y hoy casi imposible de conseguir. En principio, te fías porque es la recomendación de alguien que acaba de poner por las nubes a otra gran desconocida, A Girl called Eddy y, a partir de ahí, sabes que no vas a malgastar el tiempo en escuchar, en descubrir, cualquier disco que reciba los elogios de nuestro guía particular.
Una canción, dos, tres y ya me han conquistado. No sé que diablos estaría haciendo yo en 1998, pero “Crazy on the Weekend” me pasó totalmente desapercibido, bueno creo que a mí y a casi todo el mundo. Es una maravilla, de principio a fin. No puede ser que los responsables de este clásico olvidado hayan desaparecido sin más.

Al parecer Gavin Clark, lider y cantante de la banda, y el director de cine independiente Shane Meadows, se conocieron cuando sus vidas todavía estaban llenas de proyectos. Así es como el cineasta inglés relata su encuentro en un fragmento extraído de su propia web (www.shanemeadows.co.uk):
“La primera vez que vi a Gavin fue en Alton Towers hacia finales de 1989. Él estaba trabajando en un garito de comida rápida y yo estaba dibujando rostros con Paul Fraser (guionista y también director de cine). Gavin había llegado al norte procedente de Maidstone con su futura esposa, Judy, que por entonces estaba embarazada de 6 meses y estaban viviendo en una caravana cerca de Alton.
En esa época yo estaba en una banda con Paddy (posteriormente actor, presente en varios films de Meadows) llamada “She Talks To Angels”, creíamos que sonábamos como la mejor banda de todos los tiempos y conquistaríamos el mundo a principios de los 90, pero entonces un día escuché a Gavin cantando una canción y eso cambió mi vida para siempre...
Yo le había contado a Gavin que tenía una banda y él decía que siempre había querido estar en una. Fue algo así como: -” tócanos una canción, quizás te dejemos colaborar con nosotros, hacer los coros o algo así”. Entonces interpretó una de sus canciones y me dejó totalmente desecho. Sencillamente, vi mi carrera musical desvanecerse como el humo, él tenía más talento en su dedo meñique que yo en todo mi ser en un buen día con viento favorable. No lo asumí en ese momento, pero ese día fue decisivo para que yo me convirtiera en director de cine, me di cuenta de que mi sueño de ser estrella de rock era simplemente eso, un sueño”.

Tiempo después, Meadows se acordó de aquel cantautor para que compusiera la música de su debut cinematográfico: "Small Time". Clarke rápidamente formó una banda para tal fin, reclutando al guitarrista Paul Bacon y a dos miembros de The Telescopes, el bajista Robert Brooks y el baterista Dominic Dillon. Firmaron un contrato con Independiente Records y se encargaron de la música de “Small Time” y también del siguiente largo de Meadows, “Twenty-Four Seven”. El primer, y único, Lp de la banda, “Crazy On The Weekend”, fue producido por John Reynolds (también productor de Sinéad O’Connor que colabora en el disco). Para cuando fue publicado, la banda ya se había separado.
El álbum obtuvo el reconocimiento de la crítica pero, ante la disolución del grupo, fue rápidamente descatalogado. Sin embargo, Gavin Clark ha continuado en activo desde entonces. En 2002 se integra en una nueva banda: CLAYHILL, en esta ocasión, un trío, junto a Ali Friend y Ted Barnes. Al parecer Ali y Ted estaban trabajando juntos en la banda sonora de la película de Shane Meadows “Once Upon A Time In The Midland“, cuando descubrieron que Gavin era un viejo amigo del director; según palabras del propio Ted Barnes: - “En cuanto escuchamos la voz de Gavin Clark sabíamos que debía ser el tercer miembro de la banda”. Han publicado dos álbumes: “Small Circle” (2004) y “Mine at Last” (2006), el EP “Cuban Green” (2004) y unas cuantas colaboraciones y proyectos paralelos, todos absolutamente recomendables (y baratos de conseguir). La magia sigue presente, la voz de Gavin te remite sin remedio a The Blue Nile y, de paso, te acuerdas de Nick Drake, de Richard Hawley, del primer Tom Waits.... y de Sunhouse.

Los caminos de Gavin Clark y el cineasta Shane Meadows siguen confluyendo: la canción de Clayhill “Afterlight” aparece en “Dead Man’s Shoes” (2004) y la cover de los Smiths “Please, please, please, let me get what I want” en “This is England” (2006), de cuya banda sonora también forma parte una aportación en solitario de Gavin: “Never seen the sea

No hay videos en el YouTube, pero sí alguna de sus canciones en formato de audio, dejo cinco de estas para el que quiera saber a qué suenan los CLAYHILL:



Su último trabajo (esta vez como duo, Ted Barnes & Gavin Clark), ¿adivinan?: la música original de “Somers Town” (2008), la penúltima película de Shane Meadows.

El 5 de septiembre de 2009, durante un concierto en el King's Place Music Festival, los miembros de Clayhill anunciaron que sería su última actuación. Los que nos hemos subido al tren esperamos que el viaje continue.

jueves, 1 de abril de 2010

Jon Allen - Dead Man's Suit

Escondida en mi Ipod, mientras camino por el puerto, una voz desconocida se me presenta por sorpresa, -¿y esta canción? Me ocurre muchas veces: lees reseñas en revistas, buceas por la red, cargas el reproductor, y un buen día, descubres un álbum, a un artista, que quiere un hueco en la estantería, pero para entonces, ya no recuerdas cómo ni por qué llegó hasta la memoria de estos aparatitos responsables de la extinción del discman (y de que yo sea un pobre sordo para el mundo que me rodea).
Por unos minutos la descarga de las cajas de bocarte (anchoas para los de tierra adentro) dejan de acaparar mi atención, fijo la vista en la pantallita del Mp3. Autor: Jon Allen / album: Dead Man’s Suit / track: Dead man’s suit. La canción es sencillamente cojonuda, y yo a este tío no lo conozco de nada, me hace pulsar el repeat hasta en un par de ocasiones, y lo hubiera seguido haciendo porque está construida sobre una línea de Hammond realmente adictiva, pero hay que dar paso a la siguiente: “In your light”, ¿Rod Stewart cantando una vieja canción de Elton John? Ahora lo que tengo es ganas de descubrir el resto, estoy desconcertado, no tengo ni idea de si se trata de un clásico (de esos que te graba o recomienda un amigo y escuchas dos meses después de la recomendación y cuarenta años de la publicación) o un disco recién editado (el álbum que le gustaría grabar a Damien Rice o a David Gray).
Suena la sirena de la Venta (es la forma de avisar a los conserveros de que entra pesca en el puerto), pero la costera de la anchoa, ahora mismo, me la trae floja.
¿Y quién es Jon Allen? ¿Y cómo he cargado el álbum en el Ipod?
Tecleo el nombre en el Google y no hay entradas en español: su propia Web, su MySpace y un par de críticas en medios ingleses. Lo primero que descubro es que no se trata de un disco antiguo, “Dead Man’s Suit” es su álbum de debut y es del año pasado. ¿Que sentido tiene hacer listas con lo mejor del año el 31 de diciembre? Hace apenas una hora que ha empezado el mes de abril (aunque esta historia tiene unos pocos días) y yo sigo descubriendo, y escribiendo sobre, música publicada el año pasado. En el par de críticas que me molesto en escudriñar hablan de un anuncio de TV de Land Rover (pues yo no me he enterado), de que está apadrinado por Paul McCartney, y hablan de Rod Argent (ese hammond, marca The Zombies), del Rod Stewart de los Faces y también de la era “Solid Air” de John Martyn. Y sigo sin saber quién me lo recomendó, ni cuando, ni por qué. Yo añado al Elton John de "Madman across the water" ("Take me to heart") y a Bob Dylan, pues más avanzado el álbum, “New Year’s Eve” es Dylan, Dylan.
Visito su propia Web y en su biografía, tras contarnos que es inglés por los cuatro costados, define su música: -“... si tuviera que intentar definir mi sonido, mi música, la palabra sería: “Green”. Estoy seguro de que sabes lo que quiero decir. Si fueras tú quien debiera hacerlo... me supongo con una voz ligeramente grave y llena de “soul”. Vería a Dylan, Lennon y Dios como influencias. Lo siento debería haber puesto Dylan, Lennon y Rod!... La mayoría de mis canciones tienen a la guitarra acústica y la armónica como protagonistas y podrían haber sido escritas en cualquier momento de los últimos 30 años o, incluso mejor, en la década de los 70...”Pues sí, creo que él se conoce mejor que nadie, y si has llegado hasta el final de esta historia (cuyo desenlace te puedes imaginar con el cartero llamando a la puerta de casa) no creo que seas capaz de resistirte a escuchar, descargarte y/o comprar este disco atemporal. (Y del 2009, otro de la lista de los rezagados y para los que habrá que hacer una recopilación extra).