domingo, 28 de marzo de 2010

The National live @ Bell House

Esta entrada esta dedicada a todos aquellos que no pueden esperar a la edición de “High Violet” y, por supuesto, muy especialmente a Joserra “Rock&Rodriland”, que me consta que es su fan Nº.1 (Me alegro de que Jason Collet también esté en tu cuadernillo, “Rat a Tat Tat” es un gran disco y seguro que aportará alguna de sus gemas al SONGS 2010).
Este mes que ya agoniza, a nivel personal y musical, ha sido realmente especial, el nacimiento de este Blog (que todavía no ha aprendido a gatear) es en parte responsable de ello. El dedicarle más tiempo que de costumbre a investigar en la Red y visitar otros blogs de gente que lleva tiempo corriendo maratones, me ha puesto en bandeja maravillas escondidas del pasado 2009 (Lee HARVeY HOsMOND, Dan Michaelson & The Coastguards o George Usher) y degustar las primeras obras maestras de 2010 (Amigos Imaginarios, Tindersticks, Jason Collett, Turin Brakes, John Tirado o Maika Makovski). No recuerdo que en toda mi vida me haya dado un festín parecido, como si las últimas semanas la dieta hubiera consistido en caviar y Vega Sicilia (yo no soy de champagne) y, sin embargo, no hay manera de paliar el hambre y la sed, y me temo que ni el mejor manjar será capaz de saciarme hasta la publicación de “High Violet”.
Es increíble la expectación (y escuchadas las canciones más que justificada) que está suscitando la edición del sucesor de “Boxer” (al menos a nivel internauta, porque lo que es en la calle yo no conozco a nadie que sepa que existen The National). ¿El mejor disco de 2010? El tiempo decidirá entre Nottingham (Tindersticks) y New York (The National)

Los días 11 y 12 de marzo los neoyorquinos presentaron su inminente nuevo álbum con dos conciertos en The Bell House, en el barrio de Brooklyn. En este enlace de MUSIC FM nos cuentan como fue la segunda noche con todo lujo de detalles y fotos. El setlist fue el siguiente: Sorrow, Anyone’s Ghost, Little Faith (Chrome Horse), Mistaken for Strangers, Secret Meeting, Afraid of Everyone, Bloodbuzz Ohio, Lemonworld, Brainy, All The Wine, Apartment Story, Runaway, Conversation 16, Abel, Daughters, England, Fake Empire, Vanderlye Crybaby Geeks, Mr. November & Terrible Love; es decir el nuevo álbum completo con paradas en todas sus obras anteriores.
Respetando la secuencia del disco, que no la del concierto, y añadiendo alguna canción registrada el pasado año, he montado este video donde apenas faltan tres de las canciones de “High Violet”: Afraid of Everyone, Lemonworld y Conversation 16



¡Buen provecho!

Y de todas yo me quedo con RUNAWAY, esta versión grabada en directo en el estudio de QTV es para repetir hasta reventar.

sábado, 27 de marzo de 2010

Dan Michaelson & The Coastguards - Saltwater

¿Qué resultaría de cruzar a Bill Callahan con The National?
Dan Michaelson & The Coastguards
Otro disco que se nos había pasado por alto en el 2009 y que nos va a ayudar a hacer mucho más llevadera la espera, hasta que el grupo de Brooklyn publique "High Violet" ya entrado el mes de mayo.
Se trata de la nueva aventura del cantante de Absentee (merece la pena darse un paseo por su discografía, como unos The National bañados en pop). Se ha rodeado de miembros de The Rumble Strips, The Magic Numbers, The Broken Family Band y Fields (todos amigos y residentes en Londres). El resultado: "Saltwater", sin duda uno de los mejores álbumes facturados el año pasado y que descubro casi finalizado el primer trimestre de éste. Quizás me deje llevar por el subidón de tan importante hallazgo, pero este disco se siente con las tripas y te rompe el corazón.
La voz de Michaelson suena rota, penetrante, muy muy grave, bañada en absenta. A colocar junto a los crooners y amigos del folk más oscuro y desgarrador. Smog quizás sea la referencia más obvia, pero en ocasiones suena tan cínico como Howe Gelb (Giant Sand) y otras tan tierno como Kurt Wagner (Lambchop). Si “Sometimes I wish We were an Eagle” de Bill Callahan fue uno de los discos que te acompañaron en el 2009, deberías darle una oportunidad al álbum que nos ocupa; con letras igual de tristes pero dejando un poso de esperanza, a lo que contribuye sobremanera la sección de vientos de los Rumble Strips.

En su MySpace señalan como influencias destacadas a Leonard Cohen (su espíritu sobrevuela todo el álbum), Johnny Cash, Etta James, Serge Gainsbourg o Dusty Springfield, y se definen a sí mismos como dark-country-soul-folk.
Las palabras de UNCUT respecto del debut de los Coastguards seguro que servirán para que en la Land le dediquen una escucha al disco:
"Impressive - comes on like Smog fronting the songs of Ed Harcourt"


jueves, 25 de marzo de 2010

Patti Smith vuelve a San Sebastián

Esta vez con ocasión del 45 Heineken Jazzaldía. Y lo hará de forma gratuita en la playa de la Zurriola, el mejor pretexto posible para pasar un par de días en la capital guipuzcoana, que durante la semana del 21 al 25 de julio será la capital de la música.
A pesar de denominarse festival de Jazz, siempre se ha caracterizado por el eclecticismo, mezclándose en los diferentes escenarios y clubes, músicos procedentes del rock, del blues, de la bossa, incluso del pop, con otros más ortodoxos (en lo que al Jazz cómo género se refiere). Este año esas “otras músicas” estarán representadas por Patti Smith, Kris Kristofferson, Elvis Costello o el brasileño Toquinho. (www.heinekenjazzaldia.com)
Desde que un buen día (creo que fue una buena noche) escuché el verso inicial de “su” “Gloria”: “Jesus died for somebody’s sins but not mine....”, me quedé prendado de su poesía y de su fuerza. Yo era un adolescente de mierda, descubrí a Patti mucho antes que a Van Morrison y durante mucho tiempo viví convencido de que ella era la autora de la canción, tan engañado como me tenía Jimi Hendrix con “Hey Joe” (curiosamente la cara A del primer single de la cantante neoyorquina); ni tan siquiera tras comprar el vinilo de “Horses” me tomé la molestia de leer la galleta del disco para reparar mi error, no importa, hoy sigo pensando que “Gloria” le pertenece.
En el cajón de series medias de unos grandes almacenes encontré el resto de su discografía, de una tacada, por 500 pesetas cada uno. El desembolso no fue muy grande pues por entonces (muy finales de los ’80) ya se había retirado para hacer vida marital y cuidar de sus hijos. Le daba una buena patada en el estómago a todas las feministas recalcitrantes: la madrina del punk, feminista, rockera, intelectual e independiente se retira para cuidar de su familia.
Le di cien mil vueltas (con los vinilos sucedían esas cosas) a “Horses”, a “Easter”, a “Wave”, a “Radio Ethiopia” y, más tarde, también a “Dream of Life”. Mi favorita podía pasar de “Dancing barefoot” a “Free money”, de “Because the night” a “Rock ‘n’ roll nigger”, de “Gloria” a..... dependiendo del día o del momento, disfrutando de cada surco, con la certeza de que a esa mujer nunca podría verla en directo, pero....
Dos años después de la muerte de Fred “Sonic” Smith (a cuyo cuidado se dedicó en exclusiva tras caer enfermo), la publicación de “Gone Again” en 1996, nos devuelve a Patti Smith, pero esta vez para quedarse. Sin embargo, no es hasta 2007 que tengo la oportunidad de verme cara a cara con ella, y tuvo que ser en San Sebastián. Estaba predestinado: cuando me entero de que actúa en el restaurado Victoria Eugenia las entradas ya estaban agotadas, pero el disgusto inicial se torna en euforia cuando la organización decide quitar las butacas del teatro (a Patti hay que verla de pies o de rodillas). Aumenta el aforo, salen a la venta nuevas localidades y una tarde haciendo el tonto por Internet, Dios sabe por qué, entro en la página del Victora Eugenia: ¡cual fue mi sorpresa al ver que hay disponibles nuevos tickets!
El primero de junio se cumplía el 40 aniversario de la publicación del Sgt. Peppers y yo iba a ver a Patti Smith. La ocasión lo merecía, así que había que pillar primera fila. El teatro, que sólo lo conocía de verlo por fuera, me impresionó, y creo que a ella también. Ahí estaba, habían pasado más de treinta años desde la portada de “Horses” y parecía la misma, era la misma, portando una camiseta con el símbolo de la paz sobre la palabra LOVE, camiseta que se había hecho ella misma, según nos confesó (con no muy buen pulso por cierto), andrógina, descuidada, joven, vital; yo no pude evitar pensar en la gente que conocía con 60 años.... y secundándola: Jay Dee Daugherty y Lenny Kaye, el 50% de Patti Smith Group (definitivamente el tiempo se había detenido a mediados de los ’70) y además, Tony Shanahan y Jackson Smith (su hijo).
Privilege (Set Me Free)” nos dejó claro que su voz era la misma, o mejor, que hacía tres decadas. Venía a presentarnos “Twelve”, álbum de versiones del que cayeron unas cuantas (quizás las menos previsibles), pero los momentos álgidos del concierto fueron para sus clásicos: “Redondo beach”, “Because the night”, “Free money” o “People have the power”, con quienes sólo pudo rivalizar una acústica y sentida versión del “Smells Like Teen Spirit”. Mostró su espíritu punk escupiendo repetidamente (a la tarima), como si estuvieramos en el CBGB’S, recitó poesía, bailó como sólo ella sabe bailar, y ofició la ceremonia cual chamán, hipnotizándonos, acojonándonos, seduciéndonos, ¡juro por Dios que hasta me puso cachondo! Su mirada, una mezcla de ternura y de -si tú supieras lo que he vivido-, y su sonrisa... una sonrisa de sincero agradecimiento que sólo la he vuelto a ver, tiempo después, en otro grande: “Leonard Cohen” (aunque éste no tuvo ningún efecto sobre mi lívido). Se acordó del Sargent Peppers y nos contó como se veía cuarenta años atrás haciendo cola para comprar el disco, ella y toda una generación para la cual la música y The Beatles significaron mucho. “A Day in The Life” fue la canción elegida para rendir homenaje a los cuatro de Liverpool, se marcó un duo con Shanahan absolutamente improvisado, con una chuleta para no olvidarse de la letra y sin ensayo previo, la canción no les quedo muy bien, se enfadó y tiró su parte vocal, ¿adivinan quién cogió el papel? Relatar el paseo que se dieron por la ciudad durante la lluviosa mañana fue la introducción perfecta para “Perfect Day”, el clásico de Lou Reed, no recogido en “Twelve”, pero sí en un single de edición limitada (que gané en un concurso de Radio3 y guardo como oro en paño a la espera de que me lo firme).
Y para el final, la catarsis: se tenía reservadas “Gloria” y “Rock ‘n’ Roll Nigger”. A todo el que como yo, había pensado que estábamos en los 70, nos dedicó un: -“... ¡qué jodan al pasado! ¡vosotros sois el futuro! ¡ahora es el futuro!...” Terminó arrancando una a una las cuerdas de su guitarra y a mí no se me quitó la cara de gilipollas en cuatro días, el chamán había expulsado nuestros demonios.
Al año siguiente tuve la oportunidad de repetir, esta vez en la sala Santana 27 de Bilbao, pero esa es otra historia.

El 21 de julio se cumplirán exactamente dos años desde el conciertazo de Bilbao, tendremos la posibilidad de bailar descalzos y la letra de una de mis canciones favoritas adquirirá mucho más sentido en la playa de Gros.

Foto 1 (Victoria Eugenia, 1 junio 2007): Humilde Fotero del Pánico
Foto 2 (Santana 27, 21 julio 2008): Alfonso Martínez Pla

miércoles, 24 de marzo de 2010

Mi vecino Lou Reed

A las diez de la mañana de una fría mañana de Enero salían a la venta las entradas para el concierto de Lou Reed; en realidad salían a la venta éstas y las de todos los eventos programados por la fundación Kursaal para el primer semestre del ya lejano 2003, así que a allí estábamos todos revueltos, gentes de diferente pelaje y edad, con diferentes inquietudes y el mismo frío. Recuerdo que la recién finalizada Navidad me había dejado muy pocos regalos y bajas temperaturas, y recuerdo a mi amigo Herminio haciendo cola junto a mí, si algo nos diferencia es que yo soy tan torpe como él natural a la hora de relacionarse con desconocidos, vamos que se enrolla hasta con los maniquíes de los escaparates, y frente a nosotros, más de cincuenta personas, inocentes victimas de su prolija conversación. No creo que hubieran transcurrido más de tres minutos cuando se dirigió a la señora que nos precedía, alta y con clase, muy cerca de los ochenta, quizás más, con pinta de haber vivido, viajado y leído:
- ¡Hola señora! ¿A quién viene a ver? Me da a mí que no va a comprar las mismas entradas que nosotros.
- Seguro que no hijo, aunque nunca se sabe, voy a comprar una entrada para Ainhoa Arteta, que me gusta muchísimo y a mi edad ya no se puede dejar pasar una ocasión.
- Pues nosotros para Lou Reed, claro que no tendrá ni idea de quién es Lou Reed. Es un rockero ¿sabe? Y muy famoso, que venimos a primera hora porque las entradas seguro que se van a agotar. (A pesar de la predicción de Herminio las de Ainhoa Arteta se agotaron mucho antes)
- Así que Lou Reed... Pues si te digo la verdad, no conozco de él ni una sola canción, pero... Te voy a contar:
Resulta que yo tengo una sobrina que vive en Brooklyn, está casada con un muchacho que es pintor, de estos que hacen arte moderno, al parecer su trabajo gusta mucho en los círculos de esta gente y goza de cierta fama y fortuna. Creo que fue en Paris pero no estoy segura, igual en el mismo New York... a veces una coge un avión y con el tiempo no recuerda a donde le llevó. El caso es que mi sobrina me invitó a la inauguración de una exposición, sí, en Paris, seguro que fue en Paris. Te pasas mucho tiempo de pies, mirando cuadros y sin nadie con quien hablar, la verdad es que no suele haber nadie con quien poderte entender. Me senté a descansar junto a un señor con gafas que apenas me miró cuando le pregunté si estaba libre el asiento de al lado. Después de un rato mirando cada uno en la otra dirección, se acercó el marido de mi sobrina y nos presentó: -“¿de verdad no le conoces tía?”, es nuestro vecino y un buen amigo, incluso ha venido haciéndome un favor, es muy conocido y el mero hecho de estar aquí seguro que me da un empujón, es... LOU REED”. Lo cierto es que no hablé nada con él, su gesto huraño no invitaba precisamente a la conversación, y eso que mi sobrina me dijo que es muy majo, que es una suerte tener un vecino así en New York.
Herminio se dio cuenta de lo pequeño que es el mundo y tras un asombrado: - “¡vaya suerte señora! está claro que nunca se sabe... Ya me gustaría a mí haber conocido a Lou Reed”, emprendió un nuevo ataque, esta vez dirigido a una fémina de mediana edad, creo que con intención de algo más que charlar, pero esa historia queda entre los dos.
La noche del 14 de Abril tuvo lugar el concierto. A mí personalmente me defraudó, estaba recién salido al mercado el doble “Animal Serenade”, pero ni el tracklist (basado fundamentalmente en “Set the twilight reeling” y “Ecstasy”) ni su puesta en escena, alcanzaron las cotas de emoción del doble disco donde colaboraba, un todavía semidesconocido, Antony. Sólo una concesión: el único bis, la final “Perfect Day”, pero ya era tarde. La audiencia con ganas de más, con la sensación de que lo mejor estaba por llegar, se hartaron de aplaudir, pero no hubo más concesiones, había firmado un contrato con la organización según el cual el show no duraría menos de 1h y 40', y eso fue lo que duró.
En mi memoria, no quedó la imagen de Reed, sino la de una señora que meses atrás compartió con nosotros espera y conversación.

jueves, 18 de marzo de 2010

Alex Chilton's Big Star

Alex Chilton fallecía ayer 17 de marzo en New Orleans. La vida no le dio la oportunidad de despedirse en el SXSW, festival en el que iba a actuar al frente de unos remozados Big Star y en el que seguramente muchos de los músicos participantes le rendirán homenaje. En realidad le llevan rindiendo tributo más de cuarenta años, pues a pesar de ser un artista muy poco popular, posiblemente sus canciones hayan sido de las más versionadas de la historia del rock, del pop y, sobre todo, del power-pop. Nació en Memphis, pero musicalmente su carrera miró siempre más allá del Atlántico. A los 17 años era la voz cantante de los Box Tops (máximos exponentes del denominado “blue-eyed soul”), pero siempre le recordaremos por su etapa al frente de BIG STAR, no sé si se podría decir que inventaron el power-pop, ¡Eran el Power-Pop! Editaron dos discos de manual: “Nº1 Record” (1972) y “Radio City” (1974) y dejaron grabado un tercero: “Third / Sister Lovers” que no vio la luz hasta 1978, su disco más oscuro y, para la crítica y compañeros de profesión, uno de los más influyentes del rock; de sus surcos han bebido R.E.M. o Wilco, por citar sólo a dos grupos con mejor suerte que sus maestros, pero también The Replacements, Whiskeytown, The Posies, Teenage Fanclub, Matthew Sweet, Young Fresh Fellows... la lista sería interminable. Que conste que yo supe de su existencia porque los Surfin’ Bichos (cuyas canciones con 20 años eran mi Biblia particular) editaron una versión de “Jesus Christ” recogida en “Family Album I”, y en los créditos figuraba un tal Alex Chilton como compositor del tema.
Su carrera en solitario nunca me terminó de convencer, me temo que a casi nadie, demasiado irregular, demasiado disperso, no obstante, sí que merecieron mi atención algunos de sus proyectos paralelos: ya sea como parte de los Tav Falco’s Panther Burns o “Cubist Blues”, el disco que facturó junto a Alan Vega y Ben Vaughn.
En 1993 Jon Auer y Ken Stringfellow se unieron a Jody Stephens y Alex Chilton hiciendo posible una segunda etapa de Big Star sobre los escenarios y, en 2005, publicar el cuarto álbum de la banda: el más que recomendable “In Space”.
Tenía fama de ser un tipo difícil (por esta razón en mi cabeza siempre tuve la imagen de Alex Chilton junto a la de Tom Verlaine: carreras paralelas con nulo éxito y amplio reconocimiento posterior), sin embargo, los músicos que tocaron junto a él (como decían hoy en Radio3 los Valendas, grupo al que produjo el álbum “No Particular Place”) sólo tienen buenas palabras respecto a su persona.

El mejor homenaje que se me ocurre es darle un buen repaso a “Keep An Eye On The Sky”. ¡A tu salud!

miércoles, 17 de marzo de 2010

LeE HARVeY OsMOND - A Quiet Evil

De la mano de los Cowboy Junkies (grupo por el que siento rendida admiración desde que los descubriera a finales de los ya lejanos ’80 con “The Trinity Session”, de esos vinilos que algún día enseñaré a mis nietos) entro en el mundo de LeE HARVeY OsMOND. Margo Timmins ha contribuido en el disco de esta nueva banda canadiénse con su apoyo vocal en dos de las canciones del álbum de sugerente título: “A Quiet Evil”. Cualquier proyecto en el que participe la cantante de los “Junkies” merece formar parte de la mejor discoteca, esa voz delicada, inimitable, capaz de desarmar al tipo más duro...
Han realizado un vídeo, que en realidad es un cortometraje, un homenaje a Bonie & Clyde con estética western, de “I’M GONNA STAY THAT WAY”, precisamente una de las canciones en las que colabora Margo Timmins.
El álbum entra suavecito, como un whiskey de 30 años, dejando en el paladar un poso clásico, un licor que has catado anteriormente, pero rara vez tan bien macerado. El primer nombre que me viene a la cabeza es JJ Cale, por la cadencia y por la voz, el siguiente Tony Joe White, ese country-blues pantanoso, y también Ry Cooder, el Neil Young más acústico, The Band y.... finaliza el álbum con una versión de la Velvet Underground: “I can’t stand it”. Sencillamente: delicioso.
CUCKOO’S NEST”, otro homenaje cinematográfico, esta vez a “Alguien voló sobre el nido del Cuco”:

¿Y una nueva banda es capaz de todo esto?
Así es como se definen a sí mismos en el facebook: - LeE HARVeY OsMOND es el invento de Tom Wilson, miembro de Blackie & The Rodeo Kings. Tom ha reunido un ecléctico grupo de amigos, unos pocos Cowboy Junkies y algún Skydiggers, para desarrollar un nuevo sonido que han bautizado como “acid folk”. Con ritmos hipnóticos y un montón de influencias, este grupo de amigos ahora conocidos como LeE HARVeY OsMOND, crearon un sonido que viene desde los bosques del norte, destilándose a través de los grandes lagos hacia el sur, siguiendo el mismo camino que “The Band” emprendió cuarenta años atrás.-
Tom Wilson tiene una larga trayectoria tras de sí: en los ’90 lideraba a los Junkhouse, grupo canadiense perfecto ejemplo del denominado “cowpunk”, tras la disolución de éstos ha editado varios discos en solitario y también es miembro de la superbanda Blackie & The Rodeo Kings junto a Stephen Fearing y Colin Linden (con un curriculum que acojona). Y con este bagaje, ha tenido que colaborar con Margo Timmins para que yo cayera en la cuenta de su existencia... cosas de la vida.

lunes, 15 de marzo de 2010

George Usher

Hay días que tienes ganas de investigar, de descubrir, y la red, que tantas veces es responsable de que dilapidemos nuestro tiempo, otras está a nuestra disposición como la gran emisora de radio que puede ser. Ciertas páginas se toman la molestia de indicar junto al nombre de un autor la lista de artistas similares o sus influencias. A veces te sirve para encontrar grupos y músicos con rasgos comunes, y otras muchas te dices en que estaría pensando la madre de quién puso ahí el nombrecito. El caso es que tras Elliott Murphy, y junto a otros más evidentes como Bruce Springsteen, Bob Dylan, Chris Speeding o Lou Reed, se cita a un tal George Usher.

En su biografía, dentro de la misma página, se puede leer (traduzco literalmente): Art-pop singer/songwriter nacido en Cleveland. En 1977 se traslada a New York formando la banda de Power Pop THE DACOYS y posteriormente, mediada la decada de los ’80 sumarse a la banda de Cowpunk BEAT RODEO, miembro eventual de THE BONGOS, a finales de los ‘80 lidera su propia banda, HOUSE OF USHER, publicando el Lp “Neptune”. Posteriormente se une a THE SCHRAMMS (Umm!...Me gustan los Schramms) y es en 1996 cuando publica su largamente esperado primer álbum en solitario, “Miracle School”, seguido dos años más tarde por “Dutch April”. En 2001 regresa con Geoge Usher Group y el álbum “Days of Plenty”, mezclado por Mitch Easter (¡¡¡Todo lo que toca este hombre se convierte en oro!!!). Además participa en discos de tributo a Gene Clark y Buffalo Springfield y junto a Edward Rogers ha editado dos álbumes: “Sunday Fables” y “You Haven’t Been Where I’ve Been”(Yo tengo estos dos discos, abro el libreto y descubro su foto en el interior, tantos créditos de tantos discos que es imposible...)
Creo que hay motivos suficientes para gastar un poco de tiempo en indagar y... ¡Premio! El año pasado publicó un álbum que debería haber estado en todas las listas, “Yours and Not Yours”, Mitch Easter sigue estando tras la mesa y el resultado es un cóctel donde caben los KINKS y BIG STAR, ELLIOTT MURPHY y los BYRDS, ahí esta el mejor MATTHEW SWEET y RICH HOPKINS. Un placer para los sentidos y una inyección de optimismo para empezar, para arreglar o para finalizar cualquier día.
Si quieren ir más lejos “Dutch April”, publicado en el ya lejano 1998, es ese álbum que te gustaría poner a todo el que quieras sorprender, el álbum que recomendarías a los enteradillos tras un arrogante: - ¿pero cómo es posible que no conozcáis a este tío?

Dos muestras de su buen hacer, recogidas en el (desde ahora para mí) imprescindible “Dutch April” (No hay en todo el YouTube un solo video de este artista), dos gemas tomadas directamente desde su propia Web que, al más puro estilo Elliott Murphy, nos permite escuchar, y descargar, varias canciones de cada uno de sus álbumes: http://www.georgeusher.com/

Wooden Nickel
Orpheus turning

Sólo decir, que espero recibir en breve media docena de sus discos. Otra ventaja de Internet, es cierto que se cierran tiendas (los que amamos la música lo sentimos más que nadie), pero tienes la posibilidad de comprar los discos de un tal George Usher en los USA y te los envían a casa (y muy baratos por cierto).

sábado, 13 de marzo de 2010

Five Years

Pushing thru the market square,
so many mothers sighing
News had just come over,
we had five years left to cry in
News guy wept and told us,
earth was really dying
Cried so much his face was wet,
then I knew he was not lying
I heard telephones, opera house,
favourite melodies
I saw boys, toys electric irons and T.V.'s
My brain hurt like a warehouse,
it had no room to spare
I had to cram so many things to store everything in there
And all the fat-skinny people,
and all the tall-short people
And all the nobody people,
and all the somebody people
I never thought I'd need so many people
Me acerqué a David Bowie lleno de prejuicios, mi adolescencia coincidió con la época de “Let’s dance” o “Tonight”, nunca nadie me dijo que el autor de “Modern love” lo era también de “Starman”, “Changes” o “The man who sold the world”. Llegué a él casi por casualidad, la reedición RyKodisc de sus primeros álbumes me hizo suponer que no sabía toda la verdad y la portada de “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” hizo el resto.
Antes de que Internet facilitara tanto las cosas (e hiciera que otras muchas perdiesen la magia que cuatro majaras encontrábamos en ellas), era habitual comprarse un disco sin haberlo escuchado, porque habías leído, porque te habían dicho o, simplemente, porque te gustaba su portada, cuestión de Fe, de vibraciones (¡Y a veces se acertaba!).
El ritual fue el de tantas veces: colocarme los cascos y tumbarme en la alfombra. Me bastó una estrofa para darme cuenta de lo que casi todo el mundo ya sabía. Entre "Five Years" y "Rock ‘n’ Roll Suicide", "Soul Love", "Starman", "Ziggy Stardust"... 40 minutos después tenía que pedir perdon al Highway 61 y Blood On The Tracks, al Born To Run, al Astral Weeks, Forever Changes, Sticky Fingers, Horses o This is The Sea, porque a partir de entonces, si tuviera que elegir, si sólo un disco me pudiera acompañar, el Ziggy Stardust de Bowie seria el elegido para poner música a mi banda sonora particular.

Cinco años, cinco años atrás “A Reality Tour” traería a Bowie a Bilbao, pero quince días antes de la cita (what a surprise), problemas de salud le obligan a suspender parte de la gira europea. Nunca pude escuchar “Five Years” cara a cara con su autor y cinco años han pasado intentando escribir la crónica de un concierto que nunca sucedió.
La reciente publicación del 2Cd+DVD que recoge momentos de aquella amputada gira, lejos de calmar nuestra rabia, es una buena muestra de lo que nos perdimos aquel día de julio de hace poco más de cinco años. Cinco años...

Las circunstancias me han dado la oportunidad de ver a Patti Smith y Leonard Cohen, dos artistas a quienes no creía poder disfrutar en la vida real, me resisto a pensar que con Bowie no ocurra lo mismo.
Creo que no hace mucho juraba no volver a ver un concierto en un estadio, David Bowie o Tom Petty podrían hacer que faltase a mi palabra.
Tenemos una cuenta pendiente...


We've got five years, stuck on my eyes
Five years, what a surprise
We've got five years, my brain hurts a lot
Five years, that's all we've got
We've got five years, what a surprise
Five years, stuck on my eyes
We've got five years, my brain hurts a lot
Five years, that's all we've got
We've got five years, stuck on my eyes
Five years, what a surprise
We've got five years, my brain hurts a lot
Five years, that's all we've got
We've got five years, what a surprise
We've got five years, stuck on my eyes
We've got five years, my brain hurts a lot
Five years, that's all we've got
Five years
Five years
Five years
Five years

martes, 9 de marzo de 2010

Mark Linkous. Nos quedan tus canciones.

Hoy he pasado todo el día escuchando a SPARKLEHORSE, reencontrando las pequeñas joyas escondidas en sus dos primeros álbumes, recreándome en el tercero y, sobre todo, volviendo una y otra vez sobre “Dark night of the soul”. La razón no podría ser más triste: el suicidio de Mark Linkous el pasado 6 de marzo. La batalla que desde hace tiempo venía librando con la depresión ha tenido un desenlace fatal: un disparo en el corazón.
Eligió un sábado, SATURDAY es una sencilla y hermosa canción de amor guardada en su primer álbum, de nombre impronunciable (cuyo título es un claro homenaje al “Swordfishtrombones” de Tom Waits) y en cuya primera estrofa canta:
You are a car
You are a hospital
I'd walk to hell and back
To see you smile
On saturday.
A diferencia de como dice la canción, el sábado pasado caminó hacia el infierno, pero sin intención de regresar. Parece que ya no quiere verte sonreir.


Tras intentar dejar este mundo en 1996, la vida le dio una segunda oportunidad, como si no pudiera irse sin antes regalarnos una maravilla del calibre de “It’s a wonderful life” (¿irónico eh?). El disco que debería haberlo llevado al éxito, más allá del reconocimiento de la crítica, pero que irremediablemente siempre se recordará como el albúm de Sparklehorse en el que colaboraron Pj Harvey y Tom Waits. En mi estantería está justo antes del “Is a Woman” de Lambchop, justo después del “Deserter’s songs” de Mercury Rev, y no muy lejos de los de Elliott Smith.

Co-autor de “Dark Night of the Soul” junto con DANGER MOUSE, uno de los mejores álbumes del año pasado si hubiera llegado a publicarse (gracias a Internet lo hemos podido disfrutar). Un proyecto audiovisual a cargo de DAVID LYNCH y con la colaboración de diferentes cantantes. El disco se abre con “Revenge”, canción de una belleza estremecedora a la que pone voz Wayne Coyne (Flaming Lips) y se cierra con “Dark night of the soul” con Vic Chesnutt de protagonista. Precisamente Vic Chesnutt, quien decidió poner fin a su vida el día de navidad del año pasado, con quien compartió minusvalía (a consecuencia de ese primer intento de suicidio) y con quién ahora comparte causa de defunción.

Su familia ha envíado un cuidado comunicado a la revista Rolling Stone: “Estamos agradecidos por el tiempo que pasó con nosotros y le mantendremos siempre en nuestros corazones. Ojalá su viaje esté lleno de paz, sea feliz y libre. Hay un cielo y una estrella para ti”. Lo siento yo no me creo estas cosas, me gustaría pensar que de verdad está en un lugar mejor, posiblemente con su amigo Vic Chesnutt, charlando con Elliott Smith o compartiendo sus canciones con Nick Drake, pero lo único cierto es que nos ha privado para siempre de su genio y de todas esas canciones que estaban por llegar.

Debido a problemas legales con EMI, la compañía que se iba a encargar de su publicación, es imposible encontrar en YouTube ningún video (salvo montajes caseros) de su última creación junto a Danger Mouse y David Lynch. Muchos verán en la primera estrofa el anuncio del desenlace final.


REVENGE
Pain
I guess it's a matter of sensation
but somehow
you have a way of avoiding it all


In my mind
I have shot you and stabbed you through your heart
I just didn't understand
the ricochet is the second part

Cause you can't hide
what you intend
it glows in the dark
once you've sought
the path of revenge
there's no way to stop and the more I try to hurt you
the more it hurts me

Strange
it seems like a character mutation
though I have all the means of bringing you fuckers down
I can't make myself
to destroy upon command
somehow forgiveness lets the evil make the laws

No you can't hide what you intend
it glows in the dark
once we've become the thing we dread
there's no way to stop and the more I try to hurt you
the more it backfires
the more it backfires
the more it backfires
......

lunes, 8 de marzo de 2010

Oh Fernando I'm so sorry for the love you saved for me


De Dayna Kurtz se han escrito ríos de tinta, quizás sólo navegados por curiosos y aficionados de buen gusto, pero basta con echar un vistazo al Google para leer veinte o treinta comentarios acerca de sus discos y conciertos, y siempre positivos. Aún con todo, sus conciertos no son, como cabría suponer, multitudinarios, apenas cien, doscientas, trescientas personas puede reunir en el mejor de los casos, lo cual, si cabe, hace sus actuaciones mucho más atractivas, caviar para los elegidos. Todo el que sabe cómo se las gastan Elliott Murphy o Joe Henry sabe de lo que estoy hablando.

Sala Rocambole, Santander. 7 /05/2005.
La sala Tropicana de Santoña (recién inaugurada aquel glorioso 8 de Abril) ha cerrado temporalmente y la actuación de DAYNA KURTZ + TARANTULA A.D. programada en ésta, se traslada al Rocambole santanderino. No hay mal que por bien no venga, el local, por acústica y por tamaño, es mucho más apropiado para disfrutar a este tipo de artistas. Procedente de New York, pero después de haber recorrido los Estados Unidos de este a oeste, goza del apoyo casi unánime de la crítica, rendida ante su disco de debut: “Potscards from downtown”. Ya tiene en el mercado un segundo álbum, “Beautiful yesterday” (casi en su totalidad de versiones) y nos lo viene a presentar.

Los Tarantula A.D. (que en la actualidad han cambiado su nombre por Priestbird) son tres sobre el pequeño escenario (batería, chelo y un curioso guitarra-bajo) y se bastan para conseguir un sonido intenso pero emocionante, temas instrumentales cercanos al post-rock pero, a la vez, también cercanos a un público que no tardó en llenar la sala. Entre ese público, justo detrás de mí, una chica -vaso de whiskey en mano- les ovaciona más apasionadamente que el resto, parece ser la única entre la audiencia que no acaba de descubrir al trio también procedente de la Gran Manzana. Nadie en la sala ha caído en la cuenta, pero... reconozco junto a mí a ¡Dayna Kurtz! La timidez me puede, así que tengo que armarme de valor para –aprovechando un intervalo entre canción y canción de los teloneros- soltar un: -“Dayna I love your music”- Lo siento, nunca he sabido que decir a un desconocido, y a un artista mucho menos. Su respuesta: un enorme –“Thank you very much” y una sonrisa sincera, fueron suficientes para mí. Un par de canciones después, sin dejar que los Tarantula se bajen del escenario (pues harán las veces de grupo de acompañamiento), la chica –toda una mujer de casi dos metros, pero con una mirada que denota su juventud- se sube a la tarima , saluda al respetable alzando su whiskey y echando un traguito en señal de –“esta va por vosotros”, se arranca con “Amsterdam crown”. Silencio absoluto, ¡joder qué voz!, penetrante, poderosa, da la sensación de que el escalofrío que recorre mi espalda lo hace simultáneamente por cada uno de los allí presentes.
Esa noche escuche “Nola” por primera vez (New Orleans es la hermana –“... a little puta” de New York), esa noche escuché la versión más emocionante de “Everybody Knows” que nunca escucharé, esa noche sobrevoló la sala el espíritu de Nina Simone ("Fred Astaire"), esa noche todos nos acordamos de Tom Waits ("Somebody leave a light on"), esa noche hizo suya para siempre el “Joy in repetition” de Prince, esa noche... fue una de esas noches en las que la magia está presente, y eso es muy difícil de describir.
Después he disfrutado de su directo en diferentes ocasiones: en el Azkena (solas ella y su guitarra), o en el Antzokia (con Peter Vitalone vistiendo las canciones con piano y acordeón, ¡que gran concierto!), también, de vez en cuando, le echo un vistazo al DVD “Postcards from Amsterdam” (acompañada por una formación más próxima al jazz), y les puedo asegurar que nunca ha vuelto a alcanzar la intensidad, el dramatismo, que los Tarantula A. D. le conferían a sus canciones.

Uno año más tarde sale a la luz “Another black feather” y entre sus canciones, “Nola” (en agosto el Katrina asoló New Orleans y la canción, aunque anterior al huracán, se convierte en el homenaje de Dayna a una ciudad que quiere sobre todas las demás) y justo después, “Venezuela”. La primera vez que escucho “Venezuela”... quiero pensar que soy yo el protagonista de la historia (mi nombre de pila es Fernando), me gusta creer que la canción fue compuesta a raíz de nuestro encuentro tiempo atrás en Santander, y sé que no es así, pero cada vez que repite: -“...oh Fernando I’m so sorry, for the love you saved for me, but my heart is locked forever, in another lovely dream...”, no puedo evitar sentirme rechazado y, aunque sé que no es así, durante cinco minutos me gusta pensar que estuve toda la vida esperando para declararle mi amor (por su música), lo que ocurrió hace casi cinco años en el Rocambole de Santander.
Venezuela

That was such a lovely dream
the streets were golden in the sun
I’ve never been to Venezuela
but my family was all there
and my mother looked so young
Venezuela looked like Brooklyn
though the streets were twice as wide
children spun around the trees
little tops, little sufis
mamas smile from inside
oh Fernando I’m so sorry
for the love you saved for me
but my heart is locked forever
in another lovely dream
he approached me like a prince
and said he’s loved me all his life
he said he knew that I’d come here
that he’s been waiting all these years
that I’m meant to be his wife
and my sister was so jealous
of the love you had for me
she left, stomping ‘cross the square
rigid arms flying hair
her skirt had many layers and it bounced like Sandra Dee’s
oh Fernando I’m so sorry
whatever could I say
to a man I’ve never met
who’s the one who got away
I cried to see his heart so plainly
(for he was such a formal man)
handed to me like a daisy
in the presence of my family
from his damp and shaking hands
I said – Fernando, I can’t stay here
and a clock began to chime
and I opened up my shirt
and in its bony cage
ticked a paper valentine
oh Fernando I’m so sorry
for the love you saved for me
but my heart is locked forever
in another lovely dream
oh Fernando I’m so sorry
whatever could I say
to a man I’ve never met
who’s the one who got away
El pasado otoño no tuve la oportunidad de acercarme hasta Arrasate y escuchar las canciones de su nuevo álbum, "American standard", respaldada para la ocasión por el grupo canadiense BLUE MOUNTAIN. Ahora, tan sólo unos meses después, se nos brinda una oportunidad más cercana: Dayna Kurtz será también protagonista del ciclo “desconciertos 2010”, esta vez en el CASYC de Santander, el 21 de Mayo. Allí nos contará que la canción trata de un sueño, de varios sueños en realidad, que tuvo a consecuencia del “jet-lag”. Nos contará que un apuesto joven le pidió matrimonio en uno de esos sueños y que ella, apenada, no podía más que responder que ya estaba casada en otro sueño paralelo. Y yo seguiré pensando que es una suerte llamarse Fernando y seguiré soñando que no es casualidad que el protagonista de “Venezuela” se llame así.

Dayna Kurtz + Blue Mountain - Joy in repetition (Tivoli Utrecht - 27 January 2010)

Todas las fotos tomadas en el Café Antzokia, Bilbao 19-12-2007 © Alfonso Martinez

martes, 2 de marzo de 2010

JOHN TIRADO Slow Motion Party

Algo se debía de estar cociendo en THE NASH, el grupo mallorquín (no confundir con D’NASH, los chicos que nos representaron en Eurovisión), cuando sus componentes por separado, Angel Cubero y Luis A. Segura bajo el “alter ego” de L.A. (finalizando el 2009) y JOHN TIRADO (recién comenzado el 2010) han firmado, con muy pocos meses de diferencia, dos álbumes extraordinarios.
Posiblemente no tengan nada más en común que vivir en la misma isla, pero The Nash siempre me recordaron a mis adorados VALENDAS. ¡Qué tiempos aquellos! cuando con veinte años, no me podía creer que sus canciones se estuvieran facturando en nuestro país.
En música, rara vez las partes por separado suman el todo del grupo inicial, pero, a la vista de los resultados, no hay regla sin excepción y cualquiera de los dos discos, el de L.A. o el de John Tirado, supera con creces los logros de la banda de origen. Me alegro por el divorcio, aunque comienzo a salibar sólo de pensar en el fruto de una posible futura reconciliación.

Escuchas “Slow Motion Party” y piensas: -“¡qué sencillo es hacer grandes canciones!”. En algún sitio he leído, quizás sólo oído, que los grandes artistas se diferencian de los del montón en que tienen la capacidad de que parezca fácil lo que a otros les resulta imposible. 14 delicias de power pop, de rock, de americana o de lo que tú quieras; 14 nada menos, sencillas, todas perfectas y sin fecha de caducidad, firmadas y facturadas por este Newyorkino con domicilio en Mallorca. Al parecer, algunas de ellas, escritas a lo largo de los años en los que ha estado al frente de The Nash y que no tuvieron cabida en el repertorio del grupo ¡joder con los descartes! Escucha el disco y serás incapaz de quedarte con una.
Como carta de presentación se ha elegido Sleepy Head (No es la mejor cancion del album, ni la que mejor lo representa, pero es un single inmediato)

Tiene que ser muy dificil hacer las cosas tan bien.
El domingo 11 de Abril. Café de las Artes, dentro del ciclo DESCONCIERTOS 2010.