jueves, 16 de septiembre de 2010

The Mynabirds

Suelo bromear diciendo que no conozco persona con mejor gusto que yo (de hecho coincido plenamente conmigo). Pero, dejando atrás los radicalismos juveniles, caes en la cuenta de que el mundo gira gracias a que no todos pensamos igual y que la clase y el buen gusto se pueden encontrar en polos opuestos. De vez en cuando, defensores habituales de sonidos o propuestas diferentes nos cruzamos en el camino. No hay mayor garantía de calidad posible.
Periódicamente le echo un vistazo a Los hijos bastardos de Henry Chinaski, porque sé que, aunque discurrimos por sendas muchas veces paralelas, cuando coincidimos siempre lo hacemos con motivo de un disco, de un grupo, de cinco estrellas. Les cito unos pocos ejemplos: Amigos Imaginarios, Maika Makovski, Mavis Staples, Ray LaMontagne y la banda que hoy nos ocupa. Seguro que hay muchos más. El caso es que un buen día Edu nos contaba que en un viaje por tierras cántabras su amigo, y músico conocido por todos, Quique González le recomendó este grupo norteamericano. Ahora, unos meses más tarde, y tras girar y girar en mi reproductor, soy yo quién quisiera recomendárselo a quién hasta aquí se haya acercado.

He de confesar que en un principio me sonaron comerciales, como si me dejaran la sensación de estar directamente orientados al éxito masivo, ese éxito que de vez en cuando le sonríe a una formación surgida de la independencia y que acaba en los brazos del consumo multinacional. La misma sensación que ahora hace veinte años me dejaron unos principiantes llamados River City People. Tanto entonces como ahora, a pesar de ese poso comercial, mi paladar me pide más y más. Pienso en Dusty Springfield, que ella también era comercial hace cuatro décadas y hoy es objeto de culto y respeto. Y me acuerdo de Dusty Springfield porque fue el primer nombre que relacioné, casi instintivamente, con Laura Burhenn, cantante y compositora de The Mynabirds.

De dónde surgió el nombre lo cuentan ellos mismos en su MySpace: “Siempre quisimos hacer un disco que sonara como Neil Young en la Motown. Así que tras descubrir a los Mynah Birds, grupo de Rhythm & Blues que contaba ni más ni menos que con Neil Young y Rick James en sus filas, adoptamos su nombre, encontramos a nuestros tocayos”.

Respecto a la creación del disco, Laura escribió las canciones de su nueva aventura (antes formaba parte del dúo Georgie James) mano a mano con Richard Swift (colaborador directo de Damien Jurado y responsable de uno de los mejores discos del año pasado), buscando la inspiración en noches de alcohol cuya banda sonora corría a cargo de Buffy Sainte-Marie y James Brown. No es de extrañar, pues, que “What We Lose In The Fire We Gain In The Flood” suene retro, suene gospel, folk, country, soul, y que nos recuerde a las mejores producciones de los años sesenta con mujeres como protagonistas tras el micro.
El disco rebosa clase, elegancia y naturalidad, y quizá por ello, porque no me puedo imaginar cómo estas canciones pudieran no alcanzar el éxito masivo, sea por lo que me deja ese regustillo “mainstream” al que hacía referencia.
Que nadie se lleve a engaño, me retracto de todas mis palabras si con ello cualquiera haya podido pensar que nos encontramos ante un producto prefabricado con el que las compañías periódicamente nos tratan de vender la última sensación (léase la nueva Amy Winehouse o la nueva Madeleine Peyroux). No, no se trata de eso. The Mynabirds suenan modernos y deliciosamente clásicos, tanto como pudieran hacerlo Moriarty o Emily Loizeau, tanto como Jenny Lewis o Fiona Apple, tanto como Laura Nyro o Emmylou Harris, ¿tanto como Neil Young en la Motown? Quizás lo hayan conseguido.

Hay un par de videos en la red, pero entre todas las canciones de su debut, yo me quedo con RIGHT PLACE:
I’ve lost your number
Have you lost mine?
I think about you time to time
I still wonder why
But I haven’t changed my mind
God knows I tried.
Hay discos en los que no debería figurar su fecha de edición, porque la música atemporal no puede conformarse con aparecer incluida en los resúmenes de lo mejor del 2010. Una obra que siempre sonará actual y pudiera haber sido publicada hace cuarenta años.

3 comentarios:

  1. No los conocía pero me ha encantado la producción,que tan bien describes (he visto el vídeo dos veces).La voz de la solista es preciosa (no sé si me recuerda a Suzanne Vega) y,como dices,tiene mucha clase (el término comercial es muy relativo).Además esa última estrofa...Yo también perdí (y creo que ella) el nº.Pero a diferencia,yo no he intentado (sé que no podría) olvidarla.Buscaré el disco.Saludos y gracias por tu consejo.PD:¿Sabes que tuve la oportunidad de charlar un momentito con Costello después de su actuación en Huelva?¿Tú pondrías la foto que nos hicimos en el blog?

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  2. Sigo también a Edu, pero esta vez descubro esta maravilla gracias a tí. Gran canción la del grupo. Saludos

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  3. Hola Coco, gracias por el enlace y por Mynabirds, deliciosa canción...
    Y nos veremos desde luego....
    Un abrazo

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