sábado, 23 de abril de 2011

We don’t need nobody else

Nunca he oído ni leído que vivir fuese fácil. Sin embargo, durante un tiempo, creo que demasiado, he gastado mis días con la sensación de que no había por qué preocuparse. En realidad no estaba vivo del todo. Las pequeñas emociones me resultaban tan necesarias como la comida que me mantenía en pie y el café que me apartaba del sueño. Ahí estaba la música, las pequeñas emociones, mi refugio.

Nadie me dijo nunca que la vida pudiera ser tan complicada. Cada obstáculo merece la pena ser saltado. Ya no necesito el café para mantenerme despierto, ni la música para llenar vacíos imposibles. Tengo otro par de razones para seguir saltando pero, para coger impulso cada día sólo necesito a quien desde hace unos meses me hace sentir vivo.
Whipping Boy estuvieron en activo a penas durante diez años, dando a luz tres discos, con el segundo de los cuales, “Heartworm”, me conquistaron. Escucharlos por primera vez (estamos en el año 1995 y creo recordar que fue con nocturnidad y en la radio) fue descubrir que en Irlanda había unos tipos con la rabia contenida de Nirvana y todos los discos de The Velvet Underground. Cuatro años antes “Submarine”, su debut discográfico, le debía mucho más a The Fall y a Joy Division. Cuatro años después, el homónimo “Whipping Boy” puso punto final a su vida como banda, en estudio y encima de un escenario, donde se tenían ganada una merecida reputación. Supongo que la historia de siempre: buenas críticas acompañadas de escaso éxito comercial, una gran casa de discos (cuando aún tenían el poder) que les da la espalda, problemas..., desánimo, quizá falta de ideas...
Dejaron un álbum que todavía me emociona cada vez que le sacudo el polvo.

2 comentarios:

  1. Siempre hay buenas razones para seguir saltando. Lo de este grupo pues ni idea, la primera vez que los escucho. Parece la misma historia de siempre: la de una banda o artista muy decente que por las odiosas razones típicas, acaba quedando en la cuneta. Lo bueno es que alguien -tú- cuando los pone a sonar, se emociona.

    ¡Saludos!

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  2. nunca es tarde para nada
    simplemente sonrie y todo ira mejor!

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