martes, 11 de mayo de 2010

Barzin – Imanol Larzabal K. E. Lugaritz, San Sebastián

Es frecuente cuando se intenta describir la música de Barzin recurrir a la melancolía, la introspección, el minimalismo y... a mí me gustaría añadir la belleza, la belleza, la belleza... Quien todo lo clasifique, posiblemente les incluya en el cajón del slow-core, e ineveitablemente se les compara con artistas más conocidos como Low, Red House Painters o, incluso, Mazzy Star. Y aunque todas esas referencias nos puedan ayudar a situarles, si algo caracteriza a la música de los canadienses es su calidez: te abraza, te arropa, te acompaña. Sus álbumes reposan en la estantería junto a los de Mojave 3, los ingleses, quizás más optimistas, bien pudieran ser la otra cara de una misma moneda, que a fin de cuentas, caiga del lado que caiga, se muestra hermosa.
Sin embargo, todo esto, que puede resultar perfecto para abstraerse del mundo disfrutado en la soledad de una habitación, no tiene por qué funcionar en el cara a cara del directo. El contacto, la atención, la comunicación con el público, muchas veces, requiere de algo más que bellas canciones. Y con esa duda me acerqué el pasado viernes a Lugaritz, precisamente a Lugaritz.
Las circunstancias me llevaron al barrio donostiarra del Antiguo, hace ahora tres meses, cuando The Duke & The King pusieron la semilla que hizo posible el nacimiento de este blog. Podría haberse quedado en la crónica de un concierto perdida en el ciberespacio, pero la semilla germinó y, regada con vuestro apoyo, ha crecido más de lo que nunca imaginé.
Hace tiempo que sabía que Barzin visitarían el Café de las Artes santanderino, y también hace tiempo que supe que no podría asistir: el trabajo me permite pagar la entrada de los conciertos y, en muchas ocasiones, también me impide asistir a los mismos. Pero la vida es caprichosa y, como si estuviera predestinado a ello, hizo coincidir mi paso por San Sebastián con su actuación en la ciudad. Mi segundo concierto en la Kultur Etxea Imanol Larzabal de Lugaritz también fue digno de dar lugar, por sí solo, al nacimiento de un nuevo blog.
Mis dudas al respecto de si los temas, tan cuidados en el estudio, funcionarían en vivo quedaron rápidamente disipadas. Sobre el escenario, los cuatro músicos (guitarra acústica y voz - vibráfono o acordeón - batería - y guitarra eléctrica o slide) hacen crecer las canciones y la sensación de monotonía, que pudiera despertar la escucha de sus primeros álbumes, desaparece ante un directo en el que su último trabajo, “Notes to an absent lover”, es el protagonista, y dónde los rescates de sus anteriores entregas suenan a gloria bendita.
El cuarteto que surge tras el telón es el mismo con quienes hace menos de una hora he coincidido tomando un vino en un bar cercano (vino que ellos acompañaron de jamón). Barzin Hosseini, el lider del grupo, ejerce como tal, lleva la iniciativa con su voz y con una guitarra acústica que toca delicadamente, que acaricia, y que me recuerda en su manera de hacerlo a otro canadiense: Leonard Cohen. El resto de la banda se une progresivamente: primero la batería (tocada con escobillas), luego vibráfono y finalmente la slide, empujando lentamente la canción elegida para abrir la velada, “Past all concerns”, hacia un clímax que nunca termina de estallar, pero que te mantiene cinco minutos en permanente escalofrío.
Esta canción vale por un álbum entero, por un concierto entero. Y, sin embargo, lo mejor estaba por llegar.

Tras la sentida interpretación de “Nobody told me”, el cantante nos pide permiso para beber un trago de vino: - “Lo siento, pero después de tocar esta canción necesito echar un trago...” Amabilidad. Amabilidad es el sustantivo que faltaba en la lista citada al principio. Su música pide permiso para entrar en tu vida, te conquista y... se queda para siempre. Y su creador hace gala de una educación, de una cortesía, poco frecuentes. Tanto al cantar como al dirigirse a la audiencia, lo hace cuidando la pronunciación y la elección de las palabras: – “No hablo español, inglés es lo único que os puedo ofrecer. Lo siento... Nuestro último álbum, publicado el año pasado, trata acerca de la ruptura... Sin embargo, después de la gira europea he vuelto a creer en el amor. He visto a mucha gente enamorada, y he visto a mucha gente enamorarse en nuestros conciertos... He vuelto a creer en el amor”. Y nos da un consejo: – “Nunca dejéis de enamoraros”. Se dirige al resto del grupo y les repite: – “Nunca dejéis de enamoraros”. Comienza “Queen Jane” y la reacción del público es inmediata, es la canción por la que muchos hemos pagado la entrada. Estamos en el quinto tema y la emoción conseguida con el primero no había disminuido un ápice, la emoción no decrecería en toda la actuación. Difícil cometido, conseguido gracias a un repertorio exquisito y a la interpretación sincera de unas canciones que evidencian dolor y belleza a partes iguales.
Durante poco más de una hora nos mantuvieron en un estado de ensoñación, apenas roto, casi al final, por la catártica interpretación de “Look what love has turned us into”. Sólo un bis nos regalaron, en un concierto cuyo único pero fue su corta duración. Quizás nadie reparó en que el vaso de vino (que Barzin apuraba tema tras tema) se había consumido. Y nos había avisado: – “Vamos a estar cinco días en España y queremos beber todo el vino que podamos...”. Se despidieron con una canción nueva, más optimista, igual de bella.
Se encendieron las luces. El sueño terminó.

No había muchas caras conocidas a mi alrededor, pero sí alguna, que me trasladó a la todavía cercana actuación de The Duke & The King. Recuerdo especialmente a una pareja a los que hace tres meses vi discutir, incluso llorar. Esta vez salieron juntos, abrazados. Lo que parecía una broma se había hecho realidad: – “Nunca dejéis de enamoraros”. Les aseguro que si una sensación me dominaba después del show era la de estar enamorado. Los asientos de mi derecha e izquierda estaban vacíos y la persona a quien me hubiera gustado abrazar se encontraba a 200 km. Estaba jodido y, les doy mi palabra, salí enamorado.


Fotos: El Humilde Fotero del Pánico (07-05-2010)

3 comentarios:

  1. Estoy agotado Coco...tengo que frenar...es ese punto en que "Ryan Adams" tras el "Heartbreaker" te puede venir con una mierda...jajjaj
    Además he tenido un lío de p.m. con el blog, s eme cambiaba, me desaparecian cosas...
    Veo que Barzin fue una preciosidad...pena no estar en varios sitios a la vez...
    Bueno , como siempre, precioso texto...
    Ritter ha hecho una joya y la Violeta vuelve...espero que me haya llegado hoy fresca de amazon.co.uk.
    Un abrazo kamarada!

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  2. VERDADERAMENTE,LA MÚSICA DE BARZIN ES COMO TU APUNTAS:CALIDA,ENVOLVENTE,SUGESTIVA,LANGIDA,MELANCOLICA...ENAMORADIZA.

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  3. Muy buenas! He encontrado este blog por casualidad y comparto tus gustos por casi todo; sobre todo cuando hablas de esos grandes perdedores como Elliott Smith, Vic Chestnutt o Nick Drake. Hablando de perdedores, tengo el honor de tocar con Al Berkowitz, en su Al Berkowitz Band. ME gustaría que le echases un vistazo a su Myspace www.myspace.com/alberkowitzband a ver qué te parece. De verdad, creo que te encantará. Sigue difundiendo la buena música; un saludo:

    Nacho

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